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		<title><![CDATA[RojoIntenso.net - El Espíritu del Zen]]></title>
		<link>https://rojointenso.net/mybb/</link>
		<description><![CDATA[RojoIntenso.net - https://rojointenso.net/mybb]]></description>
		<pubDate>Wed, 06 May 2026 14:34:27 +0000</pubDate>
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			<title><![CDATA[Budismo pragmatico]]></title>
			<link>https://rojointenso.net/mybb/showthread.php?tid=7777</link>
			<pubDate>Mon, 03 May 2010 20:58:09 +0000</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://rojointenso.net/mybb/member.php?action=profile&uid=13">Dark Crow</a>]]></dc:creator>
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			<description><![CDATA[<a href="http://espirituyzen.org/?p=381" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">http://espirituyzen.org/?p=381</a><br />
Budismo pragmático es un subconjunto de la doctrina budista que deja de lado creencias y rituales y aboga por la práctica continua de las Enseñanzas del Buda (Dhamma en Pali, Dharma en Sánscrito) con el único propósito de eliminar el sufrimiento y permitir el surgimiento de la paz interior y la armonía.<br />
<br />
Contenido 1 Budismo y pragmatismo<br />
 2 Cuatro verdades nobles y diez indeterminados<br />
 3 Semántica<br />
 4 La simplificación del budismo<br />
 5 La esencia del budismo pragmático<br />
 6 Grupos y organizaciones<br />
 7 Budismo pragmático y espiritualidad<br />
 8 Referencias<br />
<br />
Budismo y pragmatismoEn el sentido más amplio de la palabra, el Budismo es una religión y un sistema filosófico propuestos originalmente por Siddhattha Gotama (en Pali; Siddhartha Gautama en Sánscrito), el Buda, en el noreste de la India en el siglo VI a. C. Como religión, la cuarta más grande del mundo, tiene tres escuelas principales (Theravada, Mahayana, Vajrayana) y docenas de ramificaciones. Por el énfasis mayor que coloca en la introspección y en los estados mentales, hay numerosos eruditos que también consideran al Budismo como una corriente de psicología en vez de (o además de) un credo religioso o una escuela de filosofía.<br />
<br />
El adjetivo pragmático describe a una persona que siempre utiliza un enfoque práctico hacia los problemas y asuntos de la vida diaria; para tal persona, la verdad es aquello que funciona y produce resultados. Las normas y los comportamientos deben ir de la mano y tener consecuencias beneficiosas; por lo tanto, la teoría y la práctica no deben pertenecer a dominios diferentes. La palabra pragmático proviene del griego pragmatikos que significa versado en asuntos de negocios.<br />
<br />
El budismo pragmático, la combinación de los dos términos, es una manera de vivir. De acuerdo con Stephen Batchelor y S. N. Goenka, entre un número creciente de eruditos, el Buda no pretendió fundar una religión cuando originalmente desarrolló su doctrina. De hecho, las Enseñanzas del Buda preceden a la palabra religión, en el sentido que tiene en el mundo contemporáneo, en no menos de cinco siglos. Adicionalmente, puesto que excluyen creencias y rituales, dos componentes fundamentales de cualquier credo, el budismo pragmático no puede ser considerado como a religión.<br />
<br />
Cuatro verdades nobles y diez indeterminadosAunque la palabra pragmatismo fue acuñada por el filósofo norteamericano Charles S. Peirce veinticuatro siglos después del tiempo del Buda, el sabio de la India fue en verdad pragmático cuando consideró como cierto y provechoso todo aquello que contribuyera a la cesación del sufrimiento y, recíprocamente, como inútil o perjudicial aquellos comportamientos que llevan al sufrimiento o desvían del camino que conduce a su eliminación. Dos parágrafos que aparecen en muchos de los discursos del Buda proveen bases muy sólidas para considerar sus Enseñanzas como pragmáticas. El primero, el resumen más breve del propósito de toda la doctrina, es la declaración misma de sus cuatro nobles verdades:1 Yo solamente enseño la realidad del sufrimiento, el origen del sufrimiento, la cesación del sufrimiento, y el camino hacia la cesación del sufrimiento. Durante sus correrías de predicación el Buda repitió estas frase (o expresó el mismo significado que está implicado en ellas) centenares de veces.<br />
<br />
El segundo parágrafo son las respuestas que ofrece el Buda a un discípulo suyo que le exigía claridad acerca de varios temas inciertos relacionados con la naturaleza del cosmos, la inmanencia del alma y la existencia de los budas después de su muerte. Dice Siddhattha Gotama entonces: En la discusión de cualquier hipótesis sobre temas sobrenaturales sean ellos la eternidad o finitud del universo, la existencia o inexistencia del alma, su inmortalidad o su desaparición, el renacimiento o la reencarnación la afirmación o negación de cualquier posición acerca de tales temas es solamente un manojo de opiniones, un desierto de opiniones, una manipulación de opiniones que de ninguna forma conducen a la cesación del sufrimiento. En otras palabras, las únicas nociones importantes para el Buda son aquellas pocas cosas que contribuyen al fin del sufrimiento; cualquier acción o discusión que no vaya en esa dirección es una pérdida completa de tiempo.<br />
<br />
El Buda pronunció palabras similares, que Stephen Batchelor considera no solo pragmáticas sino también agnósticas (ver agnosticismo), en muchos otros discursos. El enunciado completo consiste de diez declaraciones (cuatro acerca del universo, dos acerca de la relación cuerpo-alma y cuatro acerca del destino de los budas después de la muerte) están identificadas en la literatura budista como los diez indeterminados (también conocidos como puntos no declarados o preguntas sin respuesta). Aunque ellas son abstractas y pomposas, posible consecuencia de las dificultades de traducción del pali a los idiomas occidentales, los diez indeterminados puntualizan que las nociones de la eternidad e infinitud del universo, la existencia de esencias inmateriales asociadas con los fenómenos vitales y el renacimiento o reencarnación de los seres vivos (en este concepto los discursos se refieren específicamente al renacimiento de los budas) son inciertos e imposibles de colocar dentro de un marco racional. (La noción de Dios no aparece en la lista de indeterminados pero un razonamiento similar bien podría aplicarse al concepto de Divinidad).<br />
<br />
Las Enseñanzas del Buda son pragmáticas, dice el erudito budista anglo-alemán Edward Conze, porque ellas evitan las especulaciones y apuntan únicamente a los hábitos y prácticas que conducen a la cesación del sufrimiento. Escribe Conze:4 El pensamiento budista se mueve en la dirección de lo que llamamos pragmatismo. El valor de un concepto debe juzgarse por aquello que pueda hacerse con tal concepto, por la calidad de vida que resulta de él.<br />
<br />
Para todos los budistas, sean pragmáticos o no, las cuatro nobles verdades son las únicas verdades necesarias las únicas útiles. Recta opinión (también denominada recto entendimiento, recta conocimiento o recta suposición), el primer hábito del camino noble o camino intermedio, es la comprensión de las cuatro verdades nobles. El erudito vietnamita budista Thich Nhat Hahn5 define recta opinión como la ausencia de opiniones. (La cita exacta es: Recta suposición es la ausencia de suposiciones). El fin del sufrimiento, la meta final y única del budismo pragmático, resulta de la comprensión de las cuatro verdades nobles, del reconocimiento de su necesidad imperiosa y de la experiencia directa de ellas. Cuando el sufrimiento se acaba, la armonía y la paz interior florecen espontáneamente.<br />
<br />
S. N. Goenka, fundador de los Centros de Meditación Vipassana, repite con frecuencia que, mientras el budismo es ciertamente una religión, las Enseñanzas no lo son. Goenka enfatiza que el Buda nunca enseñó una religión o una doctrina sectaria; el enseñó el Dhammael camino hacia la liberación que es universal. La pregunta que surge entonces es qué tan apropiado es utilizar la palabra budismo cuando estamos recortando el tamaño descomunal de los textos budistas hasta el volumen reducido de la esencia del budismo pragmático o, en otras palabras, qué clase de budismo es uno que no es una religión. Jiddu Krishnamurti, el filósofo hindú del siglo XX, cuyo pensamiento se asimila frecuentemente con el del Buda, dijo en alguna ocasión:6 Nadie escuchó al Buda; es por eso que existe el budismo.<br />
<br />
SemánticaLa palabra budismo es una invención de los eruditos occidentales, sostiene Stephen Batchelor.7 La palabra budista no existe en el idioma tibetano, dice Lama Surya Das. De acuerdo con este autor y monje budista norteamericano, los tibetanos usan un término aproximadamente equivalente a interiorizador (alguien que mira hacia el interior para buscar el significado de la existencia), cuando ellos quieren referirse a lo que nosotros los occidentales llamamos budista. En este contexto, interiorizador no tiene connotación alguna de adhesión a creencias o afiliación a sectas.<br />
<br />
El escritor colombiano Gustavo Estrada dice:8 Si el budismo no existiera, budista sería entonces quien practica las Enseñanzas, como futbolista es quien juega al fútbol y pianista quien toca el piano sin necesidad alguna de creer en hipótesis metafísicas ni en rituales extraños; solamente necesitan practicar algo. Su nivel de éxito depende solamente de qué tanto tiempo dedican los tres istas a los ejercicios asociados. Y agrega entonces el autor refiriéndose al auténtico budista: Si practica poco, obtendrá pobres resultados; si practica mucho, logrará progresos notables; si practica todo el tiempo, será un virtuoso. Y de la misma forma que para el futbolista son importantes las reglas de juego y para el pianista la teoría musical, para el budista es relevante el Orden Natural (la otra acepción de Dhamma) los aspectos de la naturaleza y de la experiencia que se relacionan con las instrucciones de vivir. El virtuoso del fútbol es una estrella en su deporte, el virtuoso del piano es un artista consumado, el virtuoso del budismo elimina el sufrimiento.<br />
<br />
La simplificación del budismoEl Canon Pali es la fuente más confiable de las Enseñanzas del Buda pero, desafortunadamente, su tamaño es descomunal. El Canon Pali consta de tres grandes divisiones de las cuales solo la División de narraciones, la segunda de ellas y solo una fracción de la misma, es de interés para el budismo pragmático. La División de narraciones o Sutta Pitaka también es voluminosa por sí sola y contiene más de seis mil quinientos títulos o documentos independientes. La lista de temas de doctrina es bastante larga y los puntos dentro de cada tema también pueden ser numerosos.<br />
<br />
La mayoría de los eruditos están de acuerdo en la necesidad de identificar los puntos básicos de las Enseñanzas y durante las décadas recientes ha habido varios esfuerzos en esa dirección (ver Basic Points Unifying the Theravada and the Mahayana).<br />
<br />
Hay convergencias mayores y divergencias menores con respecto a los conceptos que conforman la esencia de la Enseñanzas. Para comenzar, en adición a las verdades nobles y al camino intermedio, todas las propuestas coinciden en dos componentes importantes.<br />
<br />
El primero, las tres características de los fenómenos, es el punto de entrada a la doctrina. Aquí comienza el budismo: Todo cambia permanentemente (annica en pali, anitya en sánscrito), existe el sufrimiento y la existencia humana es propensa al mismo (dukkha en ambos idiomas), y no existen entidades metafísicas asociadas con los fenómenos del universo (anattá en pali, anatman en sánscrito).<br />
<br />
El segundo componente son los tres refugios:9 Me refugio en el Buda, me refugio en la práctica de las Enseñanzas, me refugio en la comunidad es la invocación que se hace al inicio de las prácticas de meditación en muchas tradiciones budistas. (Estas frases aparecen en numerosos textos del Canon Pali). El primer refugio, el Buda, representa la intuición, la ecuanimidad y la emancipación mentalla cualidad del Buda, no la persona, según S. N. Goenkaque todos podemos alcanzar; el Buda es un símbolo del potencial de llegar al despertar interior que existe en todo ser humano. El segundo refugio, las Enseñanzas, se refiere exclusivamente la práctica de las mismas (no a la lectura ni a la memorización de textos o conceptos). El tercer refugio, la comunidad, es el vehículo de divulgación de las Enseñanzas y el canal apropiado de dirección y apoyo para quienes comienzan el recorrido del camino noble.<br />
<br />
A pesar de la coincidencia, es necesario anotar que la interpretación anterior del refugio en el Buda y el refugio en la comunidad difiere en el budismo pragmático de la correspondiente explicación del budismo religioso. El budismo pragmático no rinde pleitesía a la persona del Buda ni requiere en el mundo moderno de una comunidad religiosa para la divulgación de las Enseñanzas (papel este que desempeñaron los monjes budistas con notable competencia y éxito durante muchos siglos).<br />
<br />
La esencia del budismo pragmáticoLas verdades nobles y el camino noble, la cuarta verdad, conforman los conceptos en los cuales hay unanimidad entre todos los grupos o sectas que se denominen budistas. Los eruditos más pragmáticos, aquellos que consideran que el conocimiento debe ser puesto en acción si se ha de volver sabiduría, sostienen que las cuatro verdades nobles no solamente son la puerta de entrada a las Enseñanzas sino que allí está contenida toda la esencia doctrinaria.<br />
<br />
No obstante, las verdades nobles aisladas pueden no satisfacer a quienes no les gustan los actos de fe. El Buda dijo en su primer discurso, La puesta en marcha de la rueda de la verdad, que cada una de las verdades nobles tiene que ser (1) entendida, (2) reconocida como necesaria y (3) experimentada como vivencia propia y directa. El primer punto, la necesidad de comprender y asimilar cada verdad, genera la urgencia de algunas nociones adicionales. En la selección de las pocas nociones adicionales asociadas al camino y a las verdades nobles aparecen las diferencias entre las diferentes propuestas.<br />
<br />
Gustavo Estrada,uno de los proponentes del budismo pragmático, sugiere que el buda mismo da la respuesta a estos interrogantes en la narración conocida como las La maneras de afirmar la atención10 (Ver texto completo en Satipatthana Sutta).<br />
<br />
Además de las tres características de los fenómenos y de los tres refugios, la esencia de las Enseñanzas se completa con cinco conceptos que se encuentran en la cuarta contemplación de la misma narración, justamente denominada Dhammãnupassanã o contemplación de las Enseñanzas. Estas cinco nociones, en la secuencia lógica de aplicación (no en el orden en que aparecen en la narración), son:<br />
<br />
Las cuatro verdades nobles (ariya-sacca en pali, arya-satya en sánscrito): Los cuatro enunciados que resumen las Enseñanzas (sufrimiento, sed, extinción, camino noble).<br />
Los cinco agregados de la individualidad (khandha en pali, skhanda en sánscrito) son los aspectos o fenómenos de la existencia que generan al ser humano la apariencia de una esencia inmaterial permanente (el cuerpo físico, las sensaciones, las percepciones, las formaciones condicionadas, la cognición). Esta noción es importante para la comprensión del resumen que hace el Buda de la primera verdad noble: los cinco agregados de la individualidad pueden generar sufrimiento.<br />
Los siete factores del despertar interior (bojjhanga en pali, bodhyanga en sánscrito) son los factores que contribuyen al progreso en el recorrido del camino noble (la recta atención, la reflexión sobre las Enseñanzas, la persistencia, el entusiasmo, la serenidad, el éxtasis, la ecuanimidad). Es importante resaltar aquí el primer factor, la atención más exactamente la recta atención que incluye tanto la vigilancia permanente de todo lo que nos sucede, interna y externamente, como la práctica de la meditación para afirmar la capacidad de estar atentos. El ejercicio de la meditación, tanto la de la atención como la del éxtasis, que aparecen en el camino noble y en los siete factores, es parte fundamental del budismo pragmático.<br />
Los cinco obstáculos de la intuición (nivarana en pali, nivarana en sánscrito) son las situaciones o circunstancias (la sensualidad, la hostilidad, la pereza, el desasosiego, la incertidumbre) que impiden o dificultan el conocimiento inmediato. Con los siete factores del punto anterior, los cinco obstáculos son parte del recto esfuerzo, el sexto hábito del camino noble: Abra espacio a todo lo que sea favorable a su progreso; evite todo aquello que lo desvíe de su camino.<br />
Las doce esferas de la actividad mental (saláyatana en pali, ayatana en sánscrito), , seis sentidos (seis bases internas) y sus objetos (bases externas), son el conjunto conformado por los ojos, los oídos, la nariz, la lengua, el sistema sensorial y el cerebro, con sus correspondientes objetos (ojos y formas visibles, oídos y sonidos, nariz y olores, lengua y sabores, contacto físico y sistema nervioso sensorial, cerebro y pensamientos). Las doce esferas de la actividad mental enfatizan la importancia que en toda experiencia tienen tanto los objetos externos (que pueden ser agradables, desagradables o neutros, por sí mismos) como las sensaciones o señales nerviosas que resultan del contacto con ellos (que pueden ser también agradables, desagradables o neutras). El control sobre los objetos externos y las sensaciones que ellos nos generan (segundo agregado de la individualidad) es limitado. El control sobre las percepciones (tercer agregado), el procesamiento que hace el sistema nervioso de las sensaciones, no solo es significativo sino susceptible de mejorar con la aplicación de las Enseñanzas. Pero, más importante aún, este control sobre el tercer agregado es fundamental en el eliminación del sufrimiento. Las bases internas actúan como intermediarias entre los fenómenos, las bases externas, por un lado, y las percepciones, las formaciones condicionadas y la cognición (el tercero, cuarto y quinto agregados, respectivamente), por el otro.<br />
Para el budismo pragmático todo lo que está por fuera de estas siete nociones (características, refugios, verdades nobles, agregados, factores del despertar interior, obstáculos de la intuición y esferas de la actividad mental) son cosas indeterminadas (entes inmateriales, fenomenos metafisicos), innecesarias (rituales, maestros espirituales) o inútiles (leyendas, lugares metafisicos).<br />
<br />
Grupos y organizacionesComo manera de vivir basada en los hábitos que recomienda el camino noble, el budismo pragmático no necesita estar conectado con ningún sistema filosófico ni con ningún grupo religioso o sectario en particular. Pero los budistas pragmáticos sí quieren, en verdad, esparcir las Enseñanzas y en el mundo moderno eso solo puede suceder a través de grupos organizados. Algunos de tales grupos terminan inevitablemente pareciéndose a escuelas de pensamiento o a sectas religiosas. Aunque ni pragmático ni pragmatismo aparecen en las declaraciones de sus misiones, muchos de las asociaciones budistas contemporáneas son pragmáticas en su propósito, como sería de esperarse, de la misma forma que las Enseñanzas fueron pragmáticas mucho antes de que tal palabra se volviera de uso común.<br />
<br />
La mayoría de las ramas del llamado Movimiento Vipassana (ver Vipassana movement) caben en esta categoría de pragmáticas no especificadas; en términos generales, sus registros o protocolos no hacen referencia alguna a creencias, rituales o prácticas que pudieran asociarse con sistemas religiosos. A continuación hay dos ejemplos de tales organizaciones.<br />
<br />
El Centro de Meditación Sprit Rock (ver Spirit Rock Meditation Center), de acuerdo con su misión, es una institución de educación y entrenamiento espirituales cuyo propósito es llevar a la gente, mediante la experiencia directa, a un nivel profundo de comprobación del camino budista de la emancipación. El Centro se formó como una evolución del primer retiro de un grupo de meditación en 1974.<br />
<br />
Los Centros de Meditación Vipassana, iniciados por S. N. Goenka en 1969, tienen como propósito exclusivo la enseñanza de la técnica de meditación Vipassana, una manera simple y práctica de alcanzar la paz mental auténtica que lleva a una vida útil y feliz.<br />
<br />
Un caso algo diferente es la Sociedad de Meditación Introspectiva (ver Insight Meditation Society, IMS por sus siglas en inglés), una organización religiosa sin ánimo de lucro fundada en 1975. La misión del IMS es ser un refugio espiritual para todos aquellos que buscan la liberación del sufrimiento mental y emocional, declaración esta muy en línea con la definición de budismo pragmático.<br />
<br />
Los tres grupos antes mencionados tienen sus raíces en el budismo Theravada y todos dejan a la palabra pragmatismo por fuera de sus definiciones de propósito y de sus descripciones organizacionales. Por otra parte, el Centro de Budismo Pragmático (ver Center for Pragmatic Buddhism, CPB por sus siglas en inglés), una sangha o comunidad budista más reciente que incorpora el budismo pragmático y enseña prácticas específicas para cultivar la vigilancia consciente en la vida diaria, está basado en escuelas Mahayana y es pragmático por definición. El CPB, establecido en 2006, se identifica a sí mismo como la síntesis del chan chino y el budismo zen con la tradición pragmática norteamericana.<br />
<br />
Budismo pragmático y espiritualidadNo obstante las consideraciones semánticas, a los ojos de todo el mundo, budismo es la gran religión con veinticinco siglos de antigüedad y budista es quien sigue tal religión. Esta es la razón por la cual el calificativo de pragmático se vuelve indispensable. Dentro de estas consideraciones, hay dos puntos que merecen especial atención. El primero, el budismo pragmático comparte con el budismo, con la religión y la filosofía totales, la esencia de las Enseñanzas del Buda, esencia que es común a todas escuelas y ramas del budismo.<br />
<br />
El segundo, el budismo pragmático es espiritual a pesar de su exclusión de nociones metafísicas. El budismo pragmático cabe muy bien dentro de espiritualidad ateísta o no religiosa tal como la define el filósofo contemporáneo francés André Comte-Sponville. Este escritor sostiene que es posible ser espiritual sin necesidad de creer en entidades metafísicas. El fondo del asunto, de acuerdo con el filósofo francés, no se encuentra en Dios, la religión o el ateísmo sino en la vida espiritual. Comte-Sponville define espiritualidad como11 nuestra relación finita con el infinito, nuestra experiencia temporal de la eternidad, y nuestro acceso relativo a lo absoluto. A la pregunta de si los seres humanos podríamos vivir sin religión, Comte-Sponville responde (los paréntesis que aparecen en la cita son agregados): Sí, sí podemos vivir sin religión pero no podemos o, al menos, no debemos hacerlo sin comunión (sentido de comunidad: la sangha de budismo), fidelidad (a un conjunto de principios: el Dhamma del budismo) y amor (metta, la benevolencia del budismo). Por lo tanto, la práctica del budismo pragmático el recorrido del camino noble para eliminar el sufrimiento satisface las aspiraciones espirituales tanto de las gentes de fe, cuyas creencias no excluyan la apertura mental, como de las personas sin afiliación o credo alguno, agnósticos y ateos por igual.<br />
<br />
Referencias1. ? Ver, por ejemplo, Samyutta Níkaya 56.31: Simsapa sutta.<br />
2. ? Majjhíma Nikaya 63: Cuula-malunkhya sutta.<br />
3. ? Anguttara Níkaya 10.96: Kokanuda sutta; Majjhíma Nikaaya 72: Aggi-Vacchagotta Sutta; Samyutta Níkaya 44.1- 44.11: Abyakata-samyutta.<br />
4. ? Conze, Edward (1997). Budismo: Its Essence y Development(New York: Riverhead Books).<br />
5. ? Hahn, Thich Nhat (1998). The Heart of el Budas Teaching. Berkeley, California: Parallax Press.<br />
6. ? J .Krishnamurti: 3rd Seminar Madras 16 Jan 1981<br />
7. ? Stephen Batchelor (1997), Buddhism without Beliefs (New York: Riverhead Books).<br />
8. ? Estrada, Gustavo (2008). Hacia el Buda desde el Occidente. Cummings, Georgia: Axess Book Printing.<br />
9. ? Khuddaka Níkaya: Khuddakapatha 1<br />
10. ? Majjhíma Nikaya 10: Satipatthana Sutta.<br />
11. ? Comte-Sponville, André (2007). The Little Book of Atheist Spirituality. London: Penguin Group<br />
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			<content:encoded><![CDATA[<a href="http://espirituyzen.org/?p=381" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">http://espirituyzen.org/?p=381</a><br />
Budismo pragmático es un subconjunto de la doctrina budista que deja de lado creencias y rituales y aboga por la práctica continua de las Enseñanzas del Buda (Dhamma en Pali, Dharma en Sánscrito) con el único propósito de eliminar el sufrimiento y permitir el surgimiento de la paz interior y la armonía.<br />
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Contenido 1 Budismo y pragmatismo<br />
 2 Cuatro verdades nobles y diez indeterminados<br />
 3 Semántica<br />
 4 La simplificación del budismo<br />
 5 La esencia del budismo pragmático<br />
 6 Grupos y organizaciones<br />
 7 Budismo pragmático y espiritualidad<br />
 8 Referencias<br />
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Budismo y pragmatismoEn el sentido más amplio de la palabra, el Budismo es una religión y un sistema filosófico propuestos originalmente por Siddhattha Gotama (en Pali; Siddhartha Gautama en Sánscrito), el Buda, en el noreste de la India en el siglo VI a. C. Como religión, la cuarta más grande del mundo, tiene tres escuelas principales (Theravada, Mahayana, Vajrayana) y docenas de ramificaciones. Por el énfasis mayor que coloca en la introspección y en los estados mentales, hay numerosos eruditos que también consideran al Budismo como una corriente de psicología en vez de (o además de) un credo religioso o una escuela de filosofía.<br />
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El adjetivo pragmático describe a una persona que siempre utiliza un enfoque práctico hacia los problemas y asuntos de la vida diaria; para tal persona, la verdad es aquello que funciona y produce resultados. Las normas y los comportamientos deben ir de la mano y tener consecuencias beneficiosas; por lo tanto, la teoría y la práctica no deben pertenecer a dominios diferentes. La palabra pragmático proviene del griego pragmatikos que significa versado en asuntos de negocios.<br />
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El budismo pragmático, la combinación de los dos términos, es una manera de vivir. De acuerdo con Stephen Batchelor y S. N. Goenka, entre un número creciente de eruditos, el Buda no pretendió fundar una religión cuando originalmente desarrolló su doctrina. De hecho, las Enseñanzas del Buda preceden a la palabra religión, en el sentido que tiene en el mundo contemporáneo, en no menos de cinco siglos. Adicionalmente, puesto que excluyen creencias y rituales, dos componentes fundamentales de cualquier credo, el budismo pragmático no puede ser considerado como a religión.<br />
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Cuatro verdades nobles y diez indeterminadosAunque la palabra pragmatismo fue acuñada por el filósofo norteamericano Charles S. Peirce veinticuatro siglos después del tiempo del Buda, el sabio de la India fue en verdad pragmático cuando consideró como cierto y provechoso todo aquello que contribuyera a la cesación del sufrimiento y, recíprocamente, como inútil o perjudicial aquellos comportamientos que llevan al sufrimiento o desvían del camino que conduce a su eliminación. Dos parágrafos que aparecen en muchos de los discursos del Buda proveen bases muy sólidas para considerar sus Enseñanzas como pragmáticas. El primero, el resumen más breve del propósito de toda la doctrina, es la declaración misma de sus cuatro nobles verdades:1 Yo solamente enseño la realidad del sufrimiento, el origen del sufrimiento, la cesación del sufrimiento, y el camino hacia la cesación del sufrimiento. Durante sus correrías de predicación el Buda repitió estas frase (o expresó el mismo significado que está implicado en ellas) centenares de veces.<br />
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El segundo parágrafo son las respuestas que ofrece el Buda a un discípulo suyo que le exigía claridad acerca de varios temas inciertos relacionados con la naturaleza del cosmos, la inmanencia del alma y la existencia de los budas después de su muerte. Dice Siddhattha Gotama entonces: En la discusión de cualquier hipótesis sobre temas sobrenaturales sean ellos la eternidad o finitud del universo, la existencia o inexistencia del alma, su inmortalidad o su desaparición, el renacimiento o la reencarnación la afirmación o negación de cualquier posición acerca de tales temas es solamente un manojo de opiniones, un desierto de opiniones, una manipulación de opiniones que de ninguna forma conducen a la cesación del sufrimiento. En otras palabras, las únicas nociones importantes para el Buda son aquellas pocas cosas que contribuyen al fin del sufrimiento; cualquier acción o discusión que no vaya en esa dirección es una pérdida completa de tiempo.<br />
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El Buda pronunció palabras similares, que Stephen Batchelor considera no solo pragmáticas sino también agnósticas (ver agnosticismo), en muchos otros discursos. El enunciado completo consiste de diez declaraciones (cuatro acerca del universo, dos acerca de la relación cuerpo-alma y cuatro acerca del destino de los budas después de la muerte) están identificadas en la literatura budista como los diez indeterminados (también conocidos como puntos no declarados o preguntas sin respuesta). Aunque ellas son abstractas y pomposas, posible consecuencia de las dificultades de traducción del pali a los idiomas occidentales, los diez indeterminados puntualizan que las nociones de la eternidad e infinitud del universo, la existencia de esencias inmateriales asociadas con los fenómenos vitales y el renacimiento o reencarnación de los seres vivos (en este concepto los discursos se refieren específicamente al renacimiento de los budas) son inciertos e imposibles de colocar dentro de un marco racional. (La noción de Dios no aparece en la lista de indeterminados pero un razonamiento similar bien podría aplicarse al concepto de Divinidad).<br />
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Las Enseñanzas del Buda son pragmáticas, dice el erudito budista anglo-alemán Edward Conze, porque ellas evitan las especulaciones y apuntan únicamente a los hábitos y prácticas que conducen a la cesación del sufrimiento. Escribe Conze:4 El pensamiento budista se mueve en la dirección de lo que llamamos pragmatismo. El valor de un concepto debe juzgarse por aquello que pueda hacerse con tal concepto, por la calidad de vida que resulta de él.<br />
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Para todos los budistas, sean pragmáticos o no, las cuatro nobles verdades son las únicas verdades necesarias las únicas útiles. Recta opinión (también denominada recto entendimiento, recta conocimiento o recta suposición), el primer hábito del camino noble o camino intermedio, es la comprensión de las cuatro verdades nobles. El erudito vietnamita budista Thich Nhat Hahn5 define recta opinión como la ausencia de opiniones. (La cita exacta es: Recta suposición es la ausencia de suposiciones). El fin del sufrimiento, la meta final y única del budismo pragmático, resulta de la comprensión de las cuatro verdades nobles, del reconocimiento de su necesidad imperiosa y de la experiencia directa de ellas. Cuando el sufrimiento se acaba, la armonía y la paz interior florecen espontáneamente.<br />
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S. N. Goenka, fundador de los Centros de Meditación Vipassana, repite con frecuencia que, mientras el budismo es ciertamente una religión, las Enseñanzas no lo son. Goenka enfatiza que el Buda nunca enseñó una religión o una doctrina sectaria; el enseñó el Dhammael camino hacia la liberación que es universal. La pregunta que surge entonces es qué tan apropiado es utilizar la palabra budismo cuando estamos recortando el tamaño descomunal de los textos budistas hasta el volumen reducido de la esencia del budismo pragmático o, en otras palabras, qué clase de budismo es uno que no es una religión. Jiddu Krishnamurti, el filósofo hindú del siglo XX, cuyo pensamiento se asimila frecuentemente con el del Buda, dijo en alguna ocasión:6 Nadie escuchó al Buda; es por eso que existe el budismo.<br />
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SemánticaLa palabra budismo es una invención de los eruditos occidentales, sostiene Stephen Batchelor.7 La palabra budista no existe en el idioma tibetano, dice Lama Surya Das. De acuerdo con este autor y monje budista norteamericano, los tibetanos usan un término aproximadamente equivalente a interiorizador (alguien que mira hacia el interior para buscar el significado de la existencia), cuando ellos quieren referirse a lo que nosotros los occidentales llamamos budista. En este contexto, interiorizador no tiene connotación alguna de adhesión a creencias o afiliación a sectas.<br />
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El escritor colombiano Gustavo Estrada dice:8 Si el budismo no existiera, budista sería entonces quien practica las Enseñanzas, como futbolista es quien juega al fútbol y pianista quien toca el piano sin necesidad alguna de creer en hipótesis metafísicas ni en rituales extraños; solamente necesitan practicar algo. Su nivel de éxito depende solamente de qué tanto tiempo dedican los tres istas a los ejercicios asociados. Y agrega entonces el autor refiriéndose al auténtico budista: Si practica poco, obtendrá pobres resultados; si practica mucho, logrará progresos notables; si practica todo el tiempo, será un virtuoso. Y de la misma forma que para el futbolista son importantes las reglas de juego y para el pianista la teoría musical, para el budista es relevante el Orden Natural (la otra acepción de Dhamma) los aspectos de la naturaleza y de la experiencia que se relacionan con las instrucciones de vivir. El virtuoso del fútbol es una estrella en su deporte, el virtuoso del piano es un artista consumado, el virtuoso del budismo elimina el sufrimiento.<br />
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La simplificación del budismoEl Canon Pali es la fuente más confiable de las Enseñanzas del Buda pero, desafortunadamente, su tamaño es descomunal. El Canon Pali consta de tres grandes divisiones de las cuales solo la División de narraciones, la segunda de ellas y solo una fracción de la misma, es de interés para el budismo pragmático. La División de narraciones o Sutta Pitaka también es voluminosa por sí sola y contiene más de seis mil quinientos títulos o documentos independientes. La lista de temas de doctrina es bastante larga y los puntos dentro de cada tema también pueden ser numerosos.<br />
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La mayoría de los eruditos están de acuerdo en la necesidad de identificar los puntos básicos de las Enseñanzas y durante las décadas recientes ha habido varios esfuerzos en esa dirección (ver Basic Points Unifying the Theravada and the Mahayana).<br />
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Hay convergencias mayores y divergencias menores con respecto a los conceptos que conforman la esencia de la Enseñanzas. Para comenzar, en adición a las verdades nobles y al camino intermedio, todas las propuestas coinciden en dos componentes importantes.<br />
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El primero, las tres características de los fenómenos, es el punto de entrada a la doctrina. Aquí comienza el budismo: Todo cambia permanentemente (annica en pali, anitya en sánscrito), existe el sufrimiento y la existencia humana es propensa al mismo (dukkha en ambos idiomas), y no existen entidades metafísicas asociadas con los fenómenos del universo (anattá en pali, anatman en sánscrito).<br />
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El segundo componente son los tres refugios:9 Me refugio en el Buda, me refugio en la práctica de las Enseñanzas, me refugio en la comunidad es la invocación que se hace al inicio de las prácticas de meditación en muchas tradiciones budistas. (Estas frases aparecen en numerosos textos del Canon Pali). El primer refugio, el Buda, representa la intuición, la ecuanimidad y la emancipación mentalla cualidad del Buda, no la persona, según S. N. Goenkaque todos podemos alcanzar; el Buda es un símbolo del potencial de llegar al despertar interior que existe en todo ser humano. El segundo refugio, las Enseñanzas, se refiere exclusivamente la práctica de las mismas (no a la lectura ni a la memorización de textos o conceptos). El tercer refugio, la comunidad, es el vehículo de divulgación de las Enseñanzas y el canal apropiado de dirección y apoyo para quienes comienzan el recorrido del camino noble.<br />
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A pesar de la coincidencia, es necesario anotar que la interpretación anterior del refugio en el Buda y el refugio en la comunidad difiere en el budismo pragmático de la correspondiente explicación del budismo religioso. El budismo pragmático no rinde pleitesía a la persona del Buda ni requiere en el mundo moderno de una comunidad religiosa para la divulgación de las Enseñanzas (papel este que desempeñaron los monjes budistas con notable competencia y éxito durante muchos siglos).<br />
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La esencia del budismo pragmáticoLas verdades nobles y el camino noble, la cuarta verdad, conforman los conceptos en los cuales hay unanimidad entre todos los grupos o sectas que se denominen budistas. Los eruditos más pragmáticos, aquellos que consideran que el conocimiento debe ser puesto en acción si se ha de volver sabiduría, sostienen que las cuatro verdades nobles no solamente son la puerta de entrada a las Enseñanzas sino que allí está contenida toda la esencia doctrinaria.<br />
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No obstante, las verdades nobles aisladas pueden no satisfacer a quienes no les gustan los actos de fe. El Buda dijo en su primer discurso, La puesta en marcha de la rueda de la verdad, que cada una de las verdades nobles tiene que ser (1) entendida, (2) reconocida como necesaria y (3) experimentada como vivencia propia y directa. El primer punto, la necesidad de comprender y asimilar cada verdad, genera la urgencia de algunas nociones adicionales. En la selección de las pocas nociones adicionales asociadas al camino y a las verdades nobles aparecen las diferencias entre las diferentes propuestas.<br />
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Gustavo Estrada,uno de los proponentes del budismo pragmático, sugiere que el buda mismo da la respuesta a estos interrogantes en la narración conocida como las La maneras de afirmar la atención10 (Ver texto completo en Satipatthana Sutta).<br />
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Además de las tres características de los fenómenos y de los tres refugios, la esencia de las Enseñanzas se completa con cinco conceptos que se encuentran en la cuarta contemplación de la misma narración, justamente denominada Dhammãnupassanã o contemplación de las Enseñanzas. Estas cinco nociones, en la secuencia lógica de aplicación (no en el orden en que aparecen en la narración), son:<br />
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Las cuatro verdades nobles (ariya-sacca en pali, arya-satya en sánscrito): Los cuatro enunciados que resumen las Enseñanzas (sufrimiento, sed, extinción, camino noble).<br />
Los cinco agregados de la individualidad (khandha en pali, skhanda en sánscrito) son los aspectos o fenómenos de la existencia que generan al ser humano la apariencia de una esencia inmaterial permanente (el cuerpo físico, las sensaciones, las percepciones, las formaciones condicionadas, la cognición). Esta noción es importante para la comprensión del resumen que hace el Buda de la primera verdad noble: los cinco agregados de la individualidad pueden generar sufrimiento.<br />
Los siete factores del despertar interior (bojjhanga en pali, bodhyanga en sánscrito) son los factores que contribuyen al progreso en el recorrido del camino noble (la recta atención, la reflexión sobre las Enseñanzas, la persistencia, el entusiasmo, la serenidad, el éxtasis, la ecuanimidad). Es importante resaltar aquí el primer factor, la atención más exactamente la recta atención que incluye tanto la vigilancia permanente de todo lo que nos sucede, interna y externamente, como la práctica de la meditación para afirmar la capacidad de estar atentos. El ejercicio de la meditación, tanto la de la atención como la del éxtasis, que aparecen en el camino noble y en los siete factores, es parte fundamental del budismo pragmático.<br />
Los cinco obstáculos de la intuición (nivarana en pali, nivarana en sánscrito) son las situaciones o circunstancias (la sensualidad, la hostilidad, la pereza, el desasosiego, la incertidumbre) que impiden o dificultan el conocimiento inmediato. Con los siete factores del punto anterior, los cinco obstáculos son parte del recto esfuerzo, el sexto hábito del camino noble: Abra espacio a todo lo que sea favorable a su progreso; evite todo aquello que lo desvíe de su camino.<br />
Las doce esferas de la actividad mental (saláyatana en pali, ayatana en sánscrito), , seis sentidos (seis bases internas) y sus objetos (bases externas), son el conjunto conformado por los ojos, los oídos, la nariz, la lengua, el sistema sensorial y el cerebro, con sus correspondientes objetos (ojos y formas visibles, oídos y sonidos, nariz y olores, lengua y sabores, contacto físico y sistema nervioso sensorial, cerebro y pensamientos). Las doce esferas de la actividad mental enfatizan la importancia que en toda experiencia tienen tanto los objetos externos (que pueden ser agradables, desagradables o neutros, por sí mismos) como las sensaciones o señales nerviosas que resultan del contacto con ellos (que pueden ser también agradables, desagradables o neutras). El control sobre los objetos externos y las sensaciones que ellos nos generan (segundo agregado de la individualidad) es limitado. El control sobre las percepciones (tercer agregado), el procesamiento que hace el sistema nervioso de las sensaciones, no solo es significativo sino susceptible de mejorar con la aplicación de las Enseñanzas. Pero, más importante aún, este control sobre el tercer agregado es fundamental en el eliminación del sufrimiento. Las bases internas actúan como intermediarias entre los fenómenos, las bases externas, por un lado, y las percepciones, las formaciones condicionadas y la cognición (el tercero, cuarto y quinto agregados, respectivamente), por el otro.<br />
Para el budismo pragmático todo lo que está por fuera de estas siete nociones (características, refugios, verdades nobles, agregados, factores del despertar interior, obstáculos de la intuición y esferas de la actividad mental) son cosas indeterminadas (entes inmateriales, fenomenos metafisicos), innecesarias (rituales, maestros espirituales) o inútiles (leyendas, lugares metafisicos).<br />
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Grupos y organizacionesComo manera de vivir basada en los hábitos que recomienda el camino noble, el budismo pragmático no necesita estar conectado con ningún sistema filosófico ni con ningún grupo religioso o sectario en particular. Pero los budistas pragmáticos sí quieren, en verdad, esparcir las Enseñanzas y en el mundo moderno eso solo puede suceder a través de grupos organizados. Algunos de tales grupos terminan inevitablemente pareciéndose a escuelas de pensamiento o a sectas religiosas. Aunque ni pragmático ni pragmatismo aparecen en las declaraciones de sus misiones, muchos de las asociaciones budistas contemporáneas son pragmáticas en su propósito, como sería de esperarse, de la misma forma que las Enseñanzas fueron pragmáticas mucho antes de que tal palabra se volviera de uso común.<br />
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La mayoría de las ramas del llamado Movimiento Vipassana (ver Vipassana movement) caben en esta categoría de pragmáticas no especificadas; en términos generales, sus registros o protocolos no hacen referencia alguna a creencias, rituales o prácticas que pudieran asociarse con sistemas religiosos. A continuación hay dos ejemplos de tales organizaciones.<br />
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El Centro de Meditación Sprit Rock (ver Spirit Rock Meditation Center), de acuerdo con su misión, es una institución de educación y entrenamiento espirituales cuyo propósito es llevar a la gente, mediante la experiencia directa, a un nivel profundo de comprobación del camino budista de la emancipación. El Centro se formó como una evolución del primer retiro de un grupo de meditación en 1974.<br />
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Los Centros de Meditación Vipassana, iniciados por S. N. Goenka en 1969, tienen como propósito exclusivo la enseñanza de la técnica de meditación Vipassana, una manera simple y práctica de alcanzar la paz mental auténtica que lleva a una vida útil y feliz.<br />
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Un caso algo diferente es la Sociedad de Meditación Introspectiva (ver Insight Meditation Society, IMS por sus siglas en inglés), una organización religiosa sin ánimo de lucro fundada en 1975. La misión del IMS es ser un refugio espiritual para todos aquellos que buscan la liberación del sufrimiento mental y emocional, declaración esta muy en línea con la definición de budismo pragmático.<br />
<br />
Los tres grupos antes mencionados tienen sus raíces en el budismo Theravada y todos dejan a la palabra pragmatismo por fuera de sus definiciones de propósito y de sus descripciones organizacionales. Por otra parte, el Centro de Budismo Pragmático (ver Center for Pragmatic Buddhism, CPB por sus siglas en inglés), una sangha o comunidad budista más reciente que incorpora el budismo pragmático y enseña prácticas específicas para cultivar la vigilancia consciente en la vida diaria, está basado en escuelas Mahayana y es pragmático por definición. El CPB, establecido en 2006, se identifica a sí mismo como la síntesis del chan chino y el budismo zen con la tradición pragmática norteamericana.<br />
<br />
Budismo pragmático y espiritualidadNo obstante las consideraciones semánticas, a los ojos de todo el mundo, budismo es la gran religión con veinticinco siglos de antigüedad y budista es quien sigue tal religión. Esta es la razón por la cual el calificativo de pragmático se vuelve indispensable. Dentro de estas consideraciones, hay dos puntos que merecen especial atención. El primero, el budismo pragmático comparte con el budismo, con la religión y la filosofía totales, la esencia de las Enseñanzas del Buda, esencia que es común a todas escuelas y ramas del budismo.<br />
<br />
El segundo, el budismo pragmático es espiritual a pesar de su exclusión de nociones metafísicas. El budismo pragmático cabe muy bien dentro de espiritualidad ateísta o no religiosa tal como la define el filósofo contemporáneo francés André Comte-Sponville. Este escritor sostiene que es posible ser espiritual sin necesidad de creer en entidades metafísicas. El fondo del asunto, de acuerdo con el filósofo francés, no se encuentra en Dios, la religión o el ateísmo sino en la vida espiritual. Comte-Sponville define espiritualidad como11 nuestra relación finita con el infinito, nuestra experiencia temporal de la eternidad, y nuestro acceso relativo a lo absoluto. A la pregunta de si los seres humanos podríamos vivir sin religión, Comte-Sponville responde (los paréntesis que aparecen en la cita son agregados): Sí, sí podemos vivir sin religión pero no podemos o, al menos, no debemos hacerlo sin comunión (sentido de comunidad: la sangha de budismo), fidelidad (a un conjunto de principios: el Dhamma del budismo) y amor (metta, la benevolencia del budismo). Por lo tanto, la práctica del budismo pragmático el recorrido del camino noble para eliminar el sufrimiento satisface las aspiraciones espirituales tanto de las gentes de fe, cuyas creencias no excluyan la apertura mental, como de las personas sin afiliación o credo alguno, agnósticos y ateos por igual.<br />
<br />
Referencias1. ? Ver, por ejemplo, Samyutta Níkaya 56.31: Simsapa sutta.<br />
2. ? Majjhíma Nikaya 63: Cuula-malunkhya sutta.<br />
3. ? Anguttara Níkaya 10.96: Kokanuda sutta; Majjhíma Nikaaya 72: Aggi-Vacchagotta Sutta; Samyutta Níkaya 44.1- 44.11: Abyakata-samyutta.<br />
4. ? Conze, Edward (1997). Budismo: Its Essence y Development(New York: Riverhead Books).<br />
5. ? Hahn, Thich Nhat (1998). The Heart of el Budas Teaching. Berkeley, California: Parallax Press.<br />
6. ? J .Krishnamurti: 3rd Seminar Madras 16 Jan 1981<br />
7. ? Stephen Batchelor (1997), Buddhism without Beliefs (New York: Riverhead Books).<br />
8. ? Estrada, Gustavo (2008). Hacia el Buda desde el Occidente. Cummings, Georgia: Axess Book Printing.<br />
9. ? Khuddaka Níkaya: Khuddakapatha 1<br />
10. ? Majjhíma Nikaya 10: Satipatthana Sutta.<br />
11. ? Comte-Sponville, André (2007). The Little Book of Atheist Spirituality. London: Penguin Group<br />
]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Zazen]]></title>
			<link>https://rojointenso.net/mybb/showthread.php?tid=1313</link>
			<pubDate>Thu, 16 Apr 2009 15:10:28 +0000</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://rojointenso.net/mybb/member.php?action=profile&uid=85">TATANKA</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://rojointenso.net/mybb/showthread.php?tid=1313</guid>
			<description><![CDATA[Shunryu Suzuki<br />
<br />
Mente Zen, Mente de Principiante<br />
<br />
conversaciones informales<br />
sobre meditación y práctica zen<br />
<br />
<br />
Primera parte<br />
<br />
La práctica correcta<br />
<br />
<br />
<br />
Postura <br />
<br />
La postura no es un medio para obtener el estado mental correcto. Cuando se toma esa postura se está en el estado mental correcto. No hay necesidad de lograr cierto estado mental especial. <br />
<br />
<br />
<br />
<br />
Ahora desearía hablar de la postura zazén. Cuando uno se sienta en la posición de loto perfecta, el pie izquierdo está sobre el muslo derecho y el pie derecho, sobre el muslo izquierdo. Al cruzar las piernas de esta forma, aunque tenemos una pierna derecha y una izquierda, las dos se convierten en una. Esa posición expresa la unidad de la dualidad: no son dos, pero tampoco una. Eso es lo más importante de esta enseñanza: no dos, pero tampoco una. Nuestro cuerpo y nuestra mente no son dos, pero tampoco son uno. Cuando se piensa que el cuerpo y la mente son dos es una equivocación. Cuando se piensa que los dos son uno, también es una equivocación. Nuestro cuerpo y nuestra mente son a la vez dos y uno. Lo corriente es pensar que si algo no es uno, entonces debe ser más de uno; si no es singular, es plural. Pero en la experiencia práctica, nuestra vida no es sólo plural, sino también singular. Toda persona es a la vez dependiente e independiente. <br />
Dentro de unos años moriremos. Cuando se piensa que ése es el fin de la vida, se ha entendido mal. Pero, por otra parte, cuando se piensa que no moriremos nunca, esto también es erróneo. Moriremos y no moriremos. Así habrá de entenderse: Quizás haya quien piense que la mente o el alma existen siempre y que lo que muere es solamente el cuerpo físico, mas esto no es la verdad exacta, porque tanto la mente como el cuerpo tienen fin. Pero, al mismo tiempo, también es verdad que existen eternamente. Y aunque se habla de una mente y un cuerpo por separado, ambos son realmente las dos caras de una misma moneda. Así es como ha de entenderse. Por eso, cuando se adopta la postura se simboliza esta verdad. Cuando se pone el pie izquierdo al lado derecho del cuerpo y el derecho al lado izquierdo no se sabe cuál es cuál. O sea que un lado puede ser tanto el izquierdo como el derecho.<br />
Al adoptar la postura de zazén lo importante es mantener derecha la columna vertebral. Deben mantenerse en línea las orejas con los hombros. Se relajan los hombros y se eleva la parte posterior de la cabeza hacia el techo. Y se recoge el mentón hacia el pecho. Cuando se inclina el mentón hacia arriba no se tiene una postura firme. Es probable que se esté soñando. Además, para lograr firmeza en la postura se debe presionar el diafragma hacia el hara o bajo abdomen. Esto ayuda a mantener el equilibrio físico y mental. Al principio, cuando se trata de conservar esta postura suele encontrarse alguna dificultad para respirar normalmente, pero una vez que la persona se acostumbra, le es fácil respirar con normalidad y profundidad.<br />
Las manos deben formar el "mudra cósmico". Cuando se pone la mano izquierda sobre la derecha con las palmas hacia arriba, se juntan los nudillos medios de los dedos mayores y se tocan ligeramente los pulgares, uno con otro (como si estuviesen sosteniendo una hoja de papel), las manos forman un óvalo hermoso. Este mudra universal se debe mantener cuidadosamente, como si uno tuviera algo muy precioso en la mano. Las manos han de estar pegadas al cuerpo, con los pulgares aproximadamente a la altura de la región umbilical. Los brazos deben permanecer sueltos y laxos, ligeramente separados del cuerpo, como si se estuviera sujetando un huevo en cada axila, sin romperlo.<br />
No debe inclinarse uno hacia un lado, hacia atrás o hacia adelante. Hay que sentarse bien derecho, comosi se estuviera sosteniendo todo el cielo con la cabeza. No se trata únicamente de cubrir las formas o de respirar bien. Esta postura representa el punto clave del budismo. Es la expresión perfecta de la naturaleza de Buda de la persona. Si lo que se desea es lograr la verdadera comprensión del budismo, hay que practicar de esta manera. Esas formas no son un simple medio para obtener el estado mental correcto. La postura correcta es de por sí el propósito de nuestra práctica. Cuando se logra esta postura, se está en el estado mental correcto y por eso no hay necesidad de esforzarse para alcanzar cualquier estado especial. Siempre que uno trata de lograr algo, la mente comienza a divagar en otras direcciones. Cuando no se trata de alcanzar nada, se tienen el cuerpo y la mente "aquí mismo". Un maestro de Zen diría: "¡Matad al Buda!". Hay que matarlo (cuando está en alguna otra parte). Se lo debe matar porque lo importante es reasumir la propia naturaleza de Buda.<br />
Hacer algo es expresar nuestra propia naturaleza. No existimos en virtud de ninguna otra cosa. Existimos por nosotros mismos. Ésta es la verdad fundamental expresada en las formas que seguimos. Por ejemplo, cuando nos sentamos o cuando nos ponemos de pie en el zendó, nos ajustamos a ciertas reglas. Pero el propósito de dichas reglas no es igualar a todos, sino permitir a cada uno expresar de la manera más libre su propio sí mismo. Cada uno de nosotros tiene su particular manera de mantenerse de pie, y esta postura de pie se basa en las proporciones de su cuerpo. Cuando uno se pone de pie, los talones deben estar separados por una distancia igual al ancho del puño de la persona, con el dedo gordo de cada pie en línea con el centro de cada hemitórax. De la misma forma que se hace en el zazén, hay que recargarse un poco en el abdomen. Asimismo, las manos han de expresar también el propio ser. La mano izquierda ha de ponerse sobre el pecho con los dedos alrededor del pulgar y la derecha sobre ella, con el pulgar hacia abajo y los dos antebrazos paralelos al piso. Así uno se siente como si estuviera asido a una columna circular la gran columna circular del templo sin poder encorvarse ni inclinarse hacia un lado.<br />
Lo más importante es sentirse dueño del propio cuerpo físico. Cuando uno se encorva, pierde el sentimiento de sí mismo. La mente divaga hacia otra cosa. La persona no está en el propio cuerpo. Ésa no es la manera correcta. ¡Debemos existir ahora mismo, en el presente! Éste es el punto clave. Hay que tener cuerpo y mente propios. Todo debe existir en su lugar correspondiente, de la manera correcta. Así no hay ningún problema. Si el micrófono que uso cuando hablo se pone en otro lugar, no cumple su cometido. Cuando se tienen en orden el cuerpo y la mente, todo lo demás ocupa el lugar que le corresponde de la manera que le corresponde.<br />
Pero usualmente, sin darnos cuenta de ello, solemos tratar de cambiar otras cosas en vez de cambiarnos a nosotros mismos. Tratamos de ordenar cosas que están fuera de nosotros. Lo malo es que resulta imposible organizar las cosas cuando uno mismo no está en orden. Cuando se hacen las cosas bien y en el momento preciso, todo lo demás se organiza. Uno es el "patrón". Cuando el patrón duerme, todos duermen. Cuando el patrón hace bien algo, todos a su vez lo hacen bien, en el momento preciso. Ése es el secreto del budismo.<br />
Por eso conviene siempre mantener la postura correcta, no sólo en la práctica del zazén, sino también en todas las otras actividades. Hay que mantener la postura correcta cuando se conduce el auto y cuando se lee. Si se lee en postura encorvada no es posible mantenerse despierto por mucho tiempo. Ensáyenlo. Descubrirán cuán importante es mantener la postura correcta. Éste es un verdadero precepto. Los preceptos escritos en un papel no son los verdaderos. Lo escrito es una especie de alimentación para el cerebro. <br />
Naturalmente, es necesario tomar algún alimento para el cerebro, pero lo más importante es ser uno mismo mediante la práctica de la forma correcta de vida. Por eso Buda no pudo aceptar las religiones existentes en su tiempo. Estudió muchas de ellas, pero no encontró satisfactorias sus prácticas. No logró hallar la respuesta en el ascetismo ni en ninguna de las filosofías. No estaba interesado en la existencia metafísica, sino en su propio cuerpo y su propia mente, tal como eran en ese momento, y una vez que se hubo hallado descubrió también que todo lo que existe tiene naturaleza de Buda. Ésa fue su iluminación. La iluminación no es una simple sensación de bienestar o un estado mental particular. El estado mental de la persona cuando se siente en la postura correcta es, de por sí, la iluminación. Cuando no se está satisfecho del estado mental que se tiene en el zazén, eso significa que la mente está divagando todavía. Nuestro cuerpo y nuestra mente no deben ser ni vacilantes ni divagantes. En esta postura no hay necesidad de hablar acerca del estado mental correcto. Ya se lo tiene. Ésta es la conclusión del budismo.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Shunryu Suzuki<br />
<br />
Mente Zen, Mente de Principiante<br />
<br />
conversaciones informales<br />
sobre meditación y práctica zen<br />
<br />
<br />
Primera parte<br />
<br />
La práctica correcta<br />
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<br />
Postura <br />
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La postura no es un medio para obtener el estado mental correcto. Cuando se toma esa postura se está en el estado mental correcto. No hay necesidad de lograr cierto estado mental especial. <br />
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<br />
Ahora desearía hablar de la postura zazén. Cuando uno se sienta en la posición de loto perfecta, el pie izquierdo está sobre el muslo derecho y el pie derecho, sobre el muslo izquierdo. Al cruzar las piernas de esta forma, aunque tenemos una pierna derecha y una izquierda, las dos se convierten en una. Esa posición expresa la unidad de la dualidad: no son dos, pero tampoco una. Eso es lo más importante de esta enseñanza: no dos, pero tampoco una. Nuestro cuerpo y nuestra mente no son dos, pero tampoco son uno. Cuando se piensa que el cuerpo y la mente son dos es una equivocación. Cuando se piensa que los dos son uno, también es una equivocación. Nuestro cuerpo y nuestra mente son a la vez dos y uno. Lo corriente es pensar que si algo no es uno, entonces debe ser más de uno; si no es singular, es plural. Pero en la experiencia práctica, nuestra vida no es sólo plural, sino también singular. Toda persona es a la vez dependiente e independiente. <br />
Dentro de unos años moriremos. Cuando se piensa que ése es el fin de la vida, se ha entendido mal. Pero, por otra parte, cuando se piensa que no moriremos nunca, esto también es erróneo. Moriremos y no moriremos. Así habrá de entenderse: Quizás haya quien piense que la mente o el alma existen siempre y que lo que muere es solamente el cuerpo físico, mas esto no es la verdad exacta, porque tanto la mente como el cuerpo tienen fin. Pero, al mismo tiempo, también es verdad que existen eternamente. Y aunque se habla de una mente y un cuerpo por separado, ambos son realmente las dos caras de una misma moneda. Así es como ha de entenderse. Por eso, cuando se adopta la postura se simboliza esta verdad. Cuando se pone el pie izquierdo al lado derecho del cuerpo y el derecho al lado izquierdo no se sabe cuál es cuál. O sea que un lado puede ser tanto el izquierdo como el derecho.<br />
Al adoptar la postura de zazén lo importante es mantener derecha la columna vertebral. Deben mantenerse en línea las orejas con los hombros. Se relajan los hombros y se eleva la parte posterior de la cabeza hacia el techo. Y se recoge el mentón hacia el pecho. Cuando se inclina el mentón hacia arriba no se tiene una postura firme. Es probable que se esté soñando. Además, para lograr firmeza en la postura se debe presionar el diafragma hacia el hara o bajo abdomen. Esto ayuda a mantener el equilibrio físico y mental. Al principio, cuando se trata de conservar esta postura suele encontrarse alguna dificultad para respirar normalmente, pero una vez que la persona se acostumbra, le es fácil respirar con normalidad y profundidad.<br />
Las manos deben formar el "mudra cósmico". Cuando se pone la mano izquierda sobre la derecha con las palmas hacia arriba, se juntan los nudillos medios de los dedos mayores y se tocan ligeramente los pulgares, uno con otro (como si estuviesen sosteniendo una hoja de papel), las manos forman un óvalo hermoso. Este mudra universal se debe mantener cuidadosamente, como si uno tuviera algo muy precioso en la mano. Las manos han de estar pegadas al cuerpo, con los pulgares aproximadamente a la altura de la región umbilical. Los brazos deben permanecer sueltos y laxos, ligeramente separados del cuerpo, como si se estuviera sujetando un huevo en cada axila, sin romperlo.<br />
No debe inclinarse uno hacia un lado, hacia atrás o hacia adelante. Hay que sentarse bien derecho, comosi se estuviera sosteniendo todo el cielo con la cabeza. No se trata únicamente de cubrir las formas o de respirar bien. Esta postura representa el punto clave del budismo. Es la expresión perfecta de la naturaleza de Buda de la persona. Si lo que se desea es lograr la verdadera comprensión del budismo, hay que practicar de esta manera. Esas formas no son un simple medio para obtener el estado mental correcto. La postura correcta es de por sí el propósito de nuestra práctica. Cuando se logra esta postura, se está en el estado mental correcto y por eso no hay necesidad de esforzarse para alcanzar cualquier estado especial. Siempre que uno trata de lograr algo, la mente comienza a divagar en otras direcciones. Cuando no se trata de alcanzar nada, se tienen el cuerpo y la mente "aquí mismo". Un maestro de Zen diría: "¡Matad al Buda!". Hay que matarlo (cuando está en alguna otra parte). Se lo debe matar porque lo importante es reasumir la propia naturaleza de Buda.<br />
Hacer algo es expresar nuestra propia naturaleza. No existimos en virtud de ninguna otra cosa. Existimos por nosotros mismos. Ésta es la verdad fundamental expresada en las formas que seguimos. Por ejemplo, cuando nos sentamos o cuando nos ponemos de pie en el zendó, nos ajustamos a ciertas reglas. Pero el propósito de dichas reglas no es igualar a todos, sino permitir a cada uno expresar de la manera más libre su propio sí mismo. Cada uno de nosotros tiene su particular manera de mantenerse de pie, y esta postura de pie se basa en las proporciones de su cuerpo. Cuando uno se pone de pie, los talones deben estar separados por una distancia igual al ancho del puño de la persona, con el dedo gordo de cada pie en línea con el centro de cada hemitórax. De la misma forma que se hace en el zazén, hay que recargarse un poco en el abdomen. Asimismo, las manos han de expresar también el propio ser. La mano izquierda ha de ponerse sobre el pecho con los dedos alrededor del pulgar y la derecha sobre ella, con el pulgar hacia abajo y los dos antebrazos paralelos al piso. Así uno se siente como si estuviera asido a una columna circular la gran columna circular del templo sin poder encorvarse ni inclinarse hacia un lado.<br />
Lo más importante es sentirse dueño del propio cuerpo físico. Cuando uno se encorva, pierde el sentimiento de sí mismo. La mente divaga hacia otra cosa. La persona no está en el propio cuerpo. Ésa no es la manera correcta. ¡Debemos existir ahora mismo, en el presente! Éste es el punto clave. Hay que tener cuerpo y mente propios. Todo debe existir en su lugar correspondiente, de la manera correcta. Así no hay ningún problema. Si el micrófono que uso cuando hablo se pone en otro lugar, no cumple su cometido. Cuando se tienen en orden el cuerpo y la mente, todo lo demás ocupa el lugar que le corresponde de la manera que le corresponde.<br />
Pero usualmente, sin darnos cuenta de ello, solemos tratar de cambiar otras cosas en vez de cambiarnos a nosotros mismos. Tratamos de ordenar cosas que están fuera de nosotros. Lo malo es que resulta imposible organizar las cosas cuando uno mismo no está en orden. Cuando se hacen las cosas bien y en el momento preciso, todo lo demás se organiza. Uno es el "patrón". Cuando el patrón duerme, todos duermen. Cuando el patrón hace bien algo, todos a su vez lo hacen bien, en el momento preciso. Ése es el secreto del budismo.<br />
Por eso conviene siempre mantener la postura correcta, no sólo en la práctica del zazén, sino también en todas las otras actividades. Hay que mantener la postura correcta cuando se conduce el auto y cuando se lee. Si se lee en postura encorvada no es posible mantenerse despierto por mucho tiempo. Ensáyenlo. Descubrirán cuán importante es mantener la postura correcta. Éste es un verdadero precepto. Los preceptos escritos en un papel no son los verdaderos. Lo escrito es una especie de alimentación para el cerebro. <br />
Naturalmente, es necesario tomar algún alimento para el cerebro, pero lo más importante es ser uno mismo mediante la práctica de la forma correcta de vida. Por eso Buda no pudo aceptar las religiones existentes en su tiempo. Estudió muchas de ellas, pero no encontró satisfactorias sus prácticas. No logró hallar la respuesta en el ascetismo ni en ninguna de las filosofías. No estaba interesado en la existencia metafísica, sino en su propio cuerpo y su propia mente, tal como eran en ese momento, y una vez que se hubo hallado descubrió también que todo lo que existe tiene naturaleza de Buda. Ésa fue su iluminación. La iluminación no es una simple sensación de bienestar o un estado mental particular. El estado mental de la persona cuando se siente en la postura correcta es, de por sí, la iluminación. Cuando no se está satisfecho del estado mental que se tiene en el zazén, eso significa que la mente está divagando todavía. Nuestro cuerpo y nuestra mente no deben ser ni vacilantes ni divagantes. En esta postura no hay necesidad de hablar acerca del estado mental correcto. Ya se lo tiene. Ésta es la conclusión del budismo.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Mente Zen, Mente de Principiante]]></title>
			<link>https://rojointenso.net/mybb/showthread.php?tid=6069</link>
			<pubDate>Thu, 16 Apr 2009 15:08:11 +0000</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://rojointenso.net/mybb/member.php?action=profile&uid=85">TATANKA</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://rojointenso.net/mybb/showthread.php?tid=6069</guid>
			<description><![CDATA[Mente de principiante<br />
<br />
A la mente del principiante se le presentan muchas posíbilidades; a la del experto, pocas.<br />
<br />
<br />
Se suele decir que la práctica del Zen es difícil, pero hay una gran equivocación en lo que respecta al porqué. No es difícil por el mero hecho de que resulte arduo sentarse en la posición de piernas cruzadas o alcanzar la iluminación. Es difícil porque lo arduo está en mantener nuestra mente y nuestra práctica puras en su sentido fundamental. El desarrollo de la escuela Zen tomó muchas formas después de establecida en la China y al mismo tiempo fue tornándose impura. Sin embargo, no es del Zen chino ni de la historia del Zen de lo que quiero hablar. Lo que me interesa es ayudar a impedir que la práctica del lector se vuelva impura.<br />
En el Japón tenemos el término shoshin, que significa "mente de principiante". El propósito de la práctica es mantener siempre pura la mente de ese principiante. Supongamos que se recita el Sutra Prajña Paramita sólo una vez. Quizás esa recitación resulte de provecho. Pero ¿qué sucedería si se recitara dos, tres, cuatro o más veces? Tal vez se podría perder la actitud original hacia esa oración. Lo mismo ha de ocurrir con las otras prácticas del Zen. Se mantendrá la mente de principiante durante cierto tiempo. Pero si se continúa esa práctica por uno, dos, tres o más años, aunque quizás se mejore un poco, está uno propenso a perder el significado infinito de la mente original.<br />
Para los estudiantes de Zen lo más importante es evitar el dualismo. La "mente original" lo incluye todo en sí misma. Es siempre rica y suficiente por sí misma. No se debe perder esa autosuficiencia del estado mental. Esto no significa tener la mente cerrada, sino, en realidad, mantenerla vacía, pronta. Cuando la mente está vacía, se encuentra siempre dispuesta para cualquier cosa, abierta a todo. A la mente del principiante se le presentan muchas posibilidades; a la del experto, pocas.<br />
Cuando uno discrimina demasiado, se limita. Cuando se es demasiado exigente, o demasiado ambicioso, la mente no es rica ni autosuficiente. Cuando la mente original deja de ser autosuficiente, se pierden todos los preceptos. Cuando la mente se torna exigente, cuando se anhela algo, se termina por contravenir los propios preceptos: no mentir, no robar, no matar, no ser inmoral, etc. En cambio, cuando se mantiene la mente original, los preceptos se mantienen por sí mismos.<br />
En la mente de principiante no surge el pensamiento "he alcanzado algo". Todos los pensamientos basados en el propio yo tienden a limitar la vasta mente. Cuando no se abriga ningún pensamiento de logro, ningún pensamiento del propio yo, es cuando uno llega a ser verdadero principiante. Entonces es cuando se puede aprender algo realmente. La mente de principiante es compasiva. Y cuando la mente es compasiva, es infinita. Dogen-zenji, el fundador de nuestra escuela, recalcaba siempre la importancia de recobrar la mente original infinita. Con ella somos siempre sinceros para con nosotros mismos, resonamos simpáticamente con todos los seres, y verdaderamente podemos practicar.<br />
En resumen, lo más difícil de todo es mantener siempre la mente de principiante. Para ello no es necesario lograr primero una profunda comprensión del Zen, por mucho que se lea sobre el tema del Zen, la lectura de cada oración o frase debe hacerse con la mente fresca y abierta. No se ha de decir nunca "sé lo que es el Zen" o "he logrado la iluminación." Éste es también el verdadero secreto en lo tocante a las artes. Hay que ser siempre principiante. Hay que tener mucho, mucho cuidado en este asunto. Si se comienza a practicar el zazén, se tiene que empezar a apreciar la mente de principiante. Éste es el secreto de la práctica del Zen.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Mente de principiante<br />
<br />
A la mente del principiante se le presentan muchas posíbilidades; a la del experto, pocas.<br />
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<br />
Se suele decir que la práctica del Zen es difícil, pero hay una gran equivocación en lo que respecta al porqué. No es difícil por el mero hecho de que resulte arduo sentarse en la posición de piernas cruzadas o alcanzar la iluminación. Es difícil porque lo arduo está en mantener nuestra mente y nuestra práctica puras en su sentido fundamental. El desarrollo de la escuela Zen tomó muchas formas después de establecida en la China y al mismo tiempo fue tornándose impura. Sin embargo, no es del Zen chino ni de la historia del Zen de lo que quiero hablar. Lo que me interesa es ayudar a impedir que la práctica del lector se vuelva impura.<br />
En el Japón tenemos el término shoshin, que significa "mente de principiante". El propósito de la práctica es mantener siempre pura la mente de ese principiante. Supongamos que se recita el Sutra Prajña Paramita sólo una vez. Quizás esa recitación resulte de provecho. Pero ¿qué sucedería si se recitara dos, tres, cuatro o más veces? Tal vez se podría perder la actitud original hacia esa oración. Lo mismo ha de ocurrir con las otras prácticas del Zen. Se mantendrá la mente de principiante durante cierto tiempo. Pero si se continúa esa práctica por uno, dos, tres o más años, aunque quizás se mejore un poco, está uno propenso a perder el significado infinito de la mente original.<br />
Para los estudiantes de Zen lo más importante es evitar el dualismo. La "mente original" lo incluye todo en sí misma. Es siempre rica y suficiente por sí misma. No se debe perder esa autosuficiencia del estado mental. Esto no significa tener la mente cerrada, sino, en realidad, mantenerla vacía, pronta. Cuando la mente está vacía, se encuentra siempre dispuesta para cualquier cosa, abierta a todo. A la mente del principiante se le presentan muchas posibilidades; a la del experto, pocas.<br />
Cuando uno discrimina demasiado, se limita. Cuando se es demasiado exigente, o demasiado ambicioso, la mente no es rica ni autosuficiente. Cuando la mente original deja de ser autosuficiente, se pierden todos los preceptos. Cuando la mente se torna exigente, cuando se anhela algo, se termina por contravenir los propios preceptos: no mentir, no robar, no matar, no ser inmoral, etc. En cambio, cuando se mantiene la mente original, los preceptos se mantienen por sí mismos.<br />
En la mente de principiante no surge el pensamiento "he alcanzado algo". Todos los pensamientos basados en el propio yo tienden a limitar la vasta mente. Cuando no se abriga ningún pensamiento de logro, ningún pensamiento del propio yo, es cuando uno llega a ser verdadero principiante. Entonces es cuando se puede aprender algo realmente. La mente de principiante es compasiva. Y cuando la mente es compasiva, es infinita. Dogen-zenji, el fundador de nuestra escuela, recalcaba siempre la importancia de recobrar la mente original infinita. Con ella somos siempre sinceros para con nosotros mismos, resonamos simpáticamente con todos los seres, y verdaderamente podemos practicar.<br />
En resumen, lo más difícil de todo es mantener siempre la mente de principiante. Para ello no es necesario lograr primero una profunda comprensión del Zen, por mucho que se lea sobre el tema del Zen, la lectura de cada oración o frase debe hacerse con la mente fresca y abierta. No se ha de decir nunca "sé lo que es el Zen" o "he logrado la iluminación." Éste es también el verdadero secreto en lo tocante a las artes. Hay que ser siempre principiante. Hay que tener mucho, mucho cuidado en este asunto. Si se comienza a practicar el zazén, se tiene que empezar a apreciar la mente de principiante. Éste es el secreto de la práctica del Zen.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[La ciudad de Alan Watts]]></title>
			<link>https://rojointenso.net/mybb/showthread.php?tid=6280</link>
			<pubDate>Fri, 27 Feb 2009 03:09:39 +0000</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://rojointenso.net/mybb/member.php?action=profile&uid=13">Dark Crow</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://rojointenso.net/mybb/showthread.php?tid=6280</guid>
			<description><![CDATA[La ciudad de Alan Watts<br />
<br />
     Todo está interconectado y es interdependiente en el Universo, el cual es un un conjunto orgánico en perpetua fluencia que se autoregula a sí mismo, sin necesidad de intervención de una supravoluntad ajena al mismo. El ser humano es parte de este proceso y cualesquiera sea su quehacer en este frágil entramado, puede adaptarse sutilmente a él generando armonía y bienestar, o por el contrario, contradecir el curso de las cosas (el Tao), produciendo en este último caso, resultados nefastos. Este enunciado podría ser una aproximación a la concepción Taoista de los procesos cósmico- naturales y del lugar del hombre en los mismos. <br />
<br />
<br />
     En su narración breve La Lotería en Babilonia, Jorge Luis Borges, con sutileza y maestría muestra los profundos efectos que pueden tener sucesos aparentemente inocuos, como el retirar o agregar un grano de arena de una playa, soltar un pájaro desde una torre o cualquier evento que considerariamos intrascendente en sus consecuencias. Borges reflexiona finalmente que su construcción (¿el Universo?), no es más que "un infinito juego de azares". Pero sea cual sea la explicación o el agente de este "infinito juego", lo destacable es que todo evento es solidario con todos los otros en el Cosmos. <br />
<br />
<br />
     Alan Watts ha intentado demostrar que el taoísmo es fundamentalmente un arte de vivir y no un "sistema de ideas". Y para ello invoca uno de sus principios fundamentales: el wu wei que traduce como sin esfuerzo, lo que significa no hacer las cosas contrariando el curso natural de su fluir o diseño. Si navegamos es conveniente hacerlo siguiendo la dirección natural de las corrientes y del viento, si cortamos madera hacerlo en el sentido de las vetas y así en todo nuestro accionar en el mundo, incluyendo las relaciones humanas. <br />
<br />
<br />
     Para complementar estas nociones, Watts introduce otro concepto que es el de Li y que traduce siguiendo al sinólogo Needham como patrón orgánico. El ejemplo paradigmático serian las olas, éstas tienen Li. Tienen un orden intrínseco, pero son irregulares, asimétricas. Nunca se repiten en su forma o diseño pero conllevan un patrón implícito. Podríamos explicar esta idea señalando lo que no tiene Li. Por ejemplo: los jardines franceses de Le-Nôtre no tienen Li. El jardín naturalista británico tiene esta cualidad. El grupo de rocas y arena del jardín Zen de Ryoan-ji tiene Li. <br />
<br />
<br />
     Ahora podemos preguntarnos: las ciudades en las que habitamos siguen estos principios? En muchas de ellas se ha modificado profundamente el diseño natural, rectificando las sinuosidades del terreno, eliminando lo que se considera irregular. Es más, vistas desde las estaciones espaciales que orbitan nuestro planeta, tienen forma de retículo cuadriculado que en nada respeta las características del territorio sobre la que se asientan. Se ha desforestado, aplanado y alterado el entorno natural hasta tornarlo irreconocible. <br />
<br />
<br />
     Han sido construidas contrariando el terreno que las sustenta, no respetando el principio del Wu wei sino por el contrario desplegando una enorme violencia e intrusión en el ecosistema para modificarlo arbitrariamente. En lugar de aprovechar las características del terreno, siguiendo sus vetas y sus irregularidades y moldeando las construcciones de acuerdo a las mismas, se han producido verdaderas deformidades de acero, cemento y vidrio absolutamente artificiosas e innecesarias. <br />
<br />
<br />
     Acaso nuestras ciudades tienen la cualidad del Li? El (e)lector sin duda puede responder por si mismo. Que distinta es la morada y el entorno taoista, en el que las viviendas y construcciones se adaptan como un guante al medio natural acompañándolo sin violentarlo! Como los kuan en la montaña. Eludiendo todo gigantismo, la ciudad taoista es un componente entre otros en la naturaleza. No es el único ni el más importante y mucho menos un intruso violento como las actuales. <br />
<br />
<br />
     Observemos nuestras ciudades por un momento. Imaginemos nuestras viviendas, no como cajas rectangulares simétricas y angulosas, sino como diseños estilizados, donde la la irregularidad y la asimetría predominen. Imaginémoslas adaptadas al territorio donde las construimos. Por ejemplo como una roca más de una colina, como una brizna más de un valle, como el nido de un ave en la montaña. Proporcionadas. Intimas. Fluentes. La imagen que lentamente comienza a formarse en su mente, es la de una ciudad taoista, la ciudad de Alan Watts.... <br />
<br />
<br />
 <br />
<br />
Carlos Fleitas <br />
 <br />
<br />
<br />
<br />
<br />
Escrito en Memoria de Alan Watts. <br />
<br />
Este trabajo es nada más que una reflexión acerca del extraordinario aporte de Alan Watts<br />
a un tema fundamental de nuestra era. He consultado las siguientes obras. <br />
Alan Watts: "Hablando de Zen" Editorial Sirio S.A. Málaga 1996 <br />
Alan Watts: Las filosofías de Asia Ed.Edaf/Madrid 1996 <br />
Alan Watts: El Camino del Tao <br />
Otro pensador no menos lúcido e intenso ha agregado su maestría a estas "disquisiciones": <br />
Jorge Luis Borges: "La lotería en Babilonia" narración breve que se encuentra en su obra "Ficciones"<br />
Emecé Editores Colección Piragua Sexta Edición 1966. <br />
Para ver las imágenes tomadas por los Shuttle de nuestro planeta y de muchas de sus ciudades,<br />
el (e)lector puede visitar el siguiente sitio Web: Nasa's Earth from Space <br />
 <br />
]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[La ciudad de Alan Watts<br />
<br />
     Todo está interconectado y es interdependiente en el Universo, el cual es un un conjunto orgánico en perpetua fluencia que se autoregula a sí mismo, sin necesidad de intervención de una supravoluntad ajena al mismo. El ser humano es parte de este proceso y cualesquiera sea su quehacer en este frágil entramado, puede adaptarse sutilmente a él generando armonía y bienestar, o por el contrario, contradecir el curso de las cosas (el Tao), produciendo en este último caso, resultados nefastos. Este enunciado podría ser una aproximación a la concepción Taoista de los procesos cósmico- naturales y del lugar del hombre en los mismos. <br />
<br />
<br />
     En su narración breve La Lotería en Babilonia, Jorge Luis Borges, con sutileza y maestría muestra los profundos efectos que pueden tener sucesos aparentemente inocuos, como el retirar o agregar un grano de arena de una playa, soltar un pájaro desde una torre o cualquier evento que considerariamos intrascendente en sus consecuencias. Borges reflexiona finalmente que su construcción (¿el Universo?), no es más que "un infinito juego de azares". Pero sea cual sea la explicación o el agente de este "infinito juego", lo destacable es que todo evento es solidario con todos los otros en el Cosmos. <br />
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<br />
     Alan Watts ha intentado demostrar que el taoísmo es fundamentalmente un arte de vivir y no un "sistema de ideas". Y para ello invoca uno de sus principios fundamentales: el wu wei que traduce como sin esfuerzo, lo que significa no hacer las cosas contrariando el curso natural de su fluir o diseño. Si navegamos es conveniente hacerlo siguiendo la dirección natural de las corrientes y del viento, si cortamos madera hacerlo en el sentido de las vetas y así en todo nuestro accionar en el mundo, incluyendo las relaciones humanas. <br />
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<br />
     Para complementar estas nociones, Watts introduce otro concepto que es el de Li y que traduce siguiendo al sinólogo Needham como patrón orgánico. El ejemplo paradigmático serian las olas, éstas tienen Li. Tienen un orden intrínseco, pero son irregulares, asimétricas. Nunca se repiten en su forma o diseño pero conllevan un patrón implícito. Podríamos explicar esta idea señalando lo que no tiene Li. Por ejemplo: los jardines franceses de Le-Nôtre no tienen Li. El jardín naturalista británico tiene esta cualidad. El grupo de rocas y arena del jardín Zen de Ryoan-ji tiene Li. <br />
<br />
<br />
     Ahora podemos preguntarnos: las ciudades en las que habitamos siguen estos principios? En muchas de ellas se ha modificado profundamente el diseño natural, rectificando las sinuosidades del terreno, eliminando lo que se considera irregular. Es más, vistas desde las estaciones espaciales que orbitan nuestro planeta, tienen forma de retículo cuadriculado que en nada respeta las características del territorio sobre la que se asientan. Se ha desforestado, aplanado y alterado el entorno natural hasta tornarlo irreconocible. <br />
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<br />
     Han sido construidas contrariando el terreno que las sustenta, no respetando el principio del Wu wei sino por el contrario desplegando una enorme violencia e intrusión en el ecosistema para modificarlo arbitrariamente. En lugar de aprovechar las características del terreno, siguiendo sus vetas y sus irregularidades y moldeando las construcciones de acuerdo a las mismas, se han producido verdaderas deformidades de acero, cemento y vidrio absolutamente artificiosas e innecesarias. <br />
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<br />
     Acaso nuestras ciudades tienen la cualidad del Li? El (e)lector sin duda puede responder por si mismo. Que distinta es la morada y el entorno taoista, en el que las viviendas y construcciones se adaptan como un guante al medio natural acompañándolo sin violentarlo! Como los kuan en la montaña. Eludiendo todo gigantismo, la ciudad taoista es un componente entre otros en la naturaleza. No es el único ni el más importante y mucho menos un intruso violento como las actuales. <br />
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     Observemos nuestras ciudades por un momento. Imaginemos nuestras viviendas, no como cajas rectangulares simétricas y angulosas, sino como diseños estilizados, donde la la irregularidad y la asimetría predominen. Imaginémoslas adaptadas al territorio donde las construimos. Por ejemplo como una roca más de una colina, como una brizna más de un valle, como el nido de un ave en la montaña. Proporcionadas. Intimas. Fluentes. La imagen que lentamente comienza a formarse en su mente, es la de una ciudad taoista, la ciudad de Alan Watts.... <br />
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Carlos Fleitas <br />
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Escrito en Memoria de Alan Watts. <br />
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Este trabajo es nada más que una reflexión acerca del extraordinario aporte de Alan Watts<br />
a un tema fundamental de nuestra era. He consultado las siguientes obras. <br />
Alan Watts: "Hablando de Zen" Editorial Sirio S.A. Málaga 1996 <br />
Alan Watts: Las filosofías de Asia Ed.Edaf/Madrid 1996 <br />
Alan Watts: El Camino del Tao <br />
Otro pensador no menos lúcido e intenso ha agregado su maestría a estas "disquisiciones": <br />
Jorge Luis Borges: "La lotería en Babilonia" narración breve que se encuentra en su obra "Ficciones"<br />
Emecé Editores Colección Piragua Sexta Edición 1966. <br />
Para ver las imágenes tomadas por los Shuttle de nuestro planeta y de muchas de sus ciudades,<br />
el (e)lector puede visitar el siguiente sitio Web: Nasa's Earth from Space <br />
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		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[LA SUPREMA IDENTIDAD]]></title>
			<link>https://rojointenso.net/mybb/showthread.php?tid=6279</link>
			<pubDate>Fri, 27 Feb 2009 03:06:52 +0000</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://rojointenso.net/mybb/member.php?action=profile&uid=13">Dark Crow</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://rojointenso.net/mybb/showthread.php?tid=6279</guid>
			<description><![CDATA[Alan Watts (1915-1973). Autor inglés radicado en Estados Unidos, a veces injustamente tratado por prejuicios "morales-universitarios" tuvo una gran influencia durante muchos años en el pensamiento esotérico de Norte América, particularmente en la difusión del pensamiento y la filosofía Oriental en el estado de California, de donde salieron distintos movimientos en los años sesenta y setenta que aún subsisten. Sus obras más importantes son entre otras El camino del Tao; El camino del Zen; La Suprema Identidad; Naturaleza, hombre y mujer; Las dos manos de Dios; Mito y ritual en el Cristianismo; Mito y Religión; El Arte de ser Dios: Más allá de la teología; Behold the Spirit; de entre ellas quizás la más importante es La Suprema Identidad, en la que analiza la escolástica religiosa y afirma en su prefacio lo que significaron para él René Guénon y Ananda K. Coomaraswamy. En la primera edición en inglés de la obra ya citada se publicó este texto que ofrecemos a continuación. Escribió su autobiografía que acaba de ser editada en castellano por Ed. Kairós, Barcelona, como la mayoría de las anteriores en la que el lector interesado podrá conocer numerosos e interesantes detalles sobre su vida y obra.  <br />
 <br />
LA SUPREMA IDENTIDAD  <br />
ALAN WATTS <br />
Debemos hacer frente a ciertos hechos tocantes al estado espiritual de nuestra civilización. Uno de ellos, demasiado obvio para que sea necesario ponerlo de relieve, es que en la práctica nuestras instituciones religiosas no proporcionan la sabiduría ni el poder para enfrentar a las categorías políticas, económicas y psicológicas en que nos encontramos viviendo. Apenas puede existir la menor duda de que, de seguir el camino que ha tomado, el resultado final de la "conquista de la naturaleza", el progreso científico y el imperialismo cultural del hombre de Occidente será un "estado último peor que el primero", peor que la supuesta barbarie con que comenzó la historia de Europa. Las condiciones actuales de la civilización occidental amenazan al mundo con peligros que pesan mucho más que sus muchas realizaciones y beneficios.  <br />
Otro hecho, mucho menos obvio, es que nuestra expansión cultural nos ha proporcionado, involuntariamente, una gran oportunidad espiritual. Al tratar de asegurar nuestra dominación política, económica y cultural sobre los pueblos de Asía, silenciosa pero poderosamente, el Oriente nos ha invadido en la esfera del espíritu. El pensamiento occidental empieza a sentir la influencia de lo que llamamos "filosofía y religión" orientales; sin embargo este hecho no nos preocupa en serio en tanto consideramos que su influencia se limita a unos pocos eruditos o a cultistas y snobs. No obstante, cada vez se habla más de la "contribución del antiguo Oriente a la cultura moderna". Pero aunque los occidentales de buen juicio están acordes en que hay algo que tenemos que aprender de la sabiduría oriental, la mayor parte opina que este algo es sólo un refinamiento de nuestro modo de vida, que es ya muy superior.  <br />
<br />
Es sorprendente la absoluta seguridad que tiene el hombre occidental de su superioridad espiritual y cultural, si consideramos que nuestro modo de vida parece conducirnos al desastre. Podríamos esperar esta actitud de los que no creen en el espíritu, de nuestros humanistas y racionalistas que consideran que el laicismo del mundo moderno es un bien; pero es realmente trágico descubrir la misma actitud en la mayoría de los conductores de la religión cristiana. En verdad, el temor y la incomprensión que muchos de ellos muestran hacia la sabiduría oriental es uno de los signos más importantes de nuestra debilidad y ceguera espirituales.  <br />
<br />
Ha llegado el momento en que los cristianos deben considerar seriamente las tradiciones espirituales de Asia, reconocer que su presencia entre nosotros es nada menos que providencial, comprender, y llegar a un acuerdo. con ellas. Con esto no se pide ninguna alteración doctrinal del cristianismo, ni tampoco una "fusión de religiones en una fe común", pues, como se mostrará en los capítulos siguientes, tradiciones espirituales como el vedismo, el budismo y el taoísmo no son religiones en sentido estricto y no puede considerarse que hayan de competir con el cristianismo.  <br />
<br />
La sabiduría que Asia nos ofrece encierra no sólo la más profunda comprensión de la vida que puede tener el espíritu humano, sino también un conocimiento esencial al orden y a la cordura de la humanidad. En alguna de mis obras anteriores, especialmente en Behold the Spirit, he tratado de mostrar cómo esta sabiduría podría, por decirlo así, ser entretejida en la trama del cristianismo. He llegado a comprender, sin embargo, que este entretejimiento no es satisfactorio, pues "el hombre no ha de usar telas nuevas en vestiduras viejas". El cristianismo no necesita adiciones ni amplificaciones que provengan desde fuera, y sólo llevaría a la confusión el intento de incorporarle cualquier doctrina oriental, como si los dos tipos de doctrina fueran del mismo orden. Es como tratar de intercalar fragmentos de una sinfonía en medio de una danza. Lo adecuado es colocar a una al lado de la otra y relacionarlas por analogía en vez de mezclarlas.  <br />
<br />
A pesar de que en Behold the Spirit traté de evitar la mezcla distinguiendo entre la forma y el significado del dogma, el plan no tuvo éxito completo. Es tan general la suposición de que el significado del dogma corresponde ya a la teología, que dio que pensar que yo trataba de introducir una teología extraña, si no un dogma extraño. Muchos creyeron, por consiguiente, que la introducción de cierto tipo de misticismo en la estructura de la teología cristiana amenazaba romper esa estructura, aniquilar su esencial énfasis histórico y sacramental. Creo que esta crítica se justifica en cierto sentido.  <br />
<br />
Pero este tipo de confusión tiene una larga historia. No sólo en los últimos años hemos intentado comprender las tradiciones orientales como religiones y teologías comparables a las nuestras, intento que nos ofuscó por completo. También ocurre que ciertos residuos de estas tradiciones han penetrado en la teología cristiana, a través de las fuentes griegas, desde los tiempos más antiguos, sin haber sido nunca adecuadamente asimilados ni comprendidos. Por ejemplo, uno de esos residuos es el concepto estricto de eternidad como intemporalidad, y no como perennidad. Hemos tratado de incorporar éste y otros conceptos similares a nuestra teología, en el mismo marco de doctrina, sin comprender que esto es tratar de hablar dos idiomas completamente diferentes al mismo tiempo. Una teología que se ocupa de ideas dogmáticas, históricas y sacramentales es una aproximación a la realidad completamente distinta de un "misticismo metafísico". Los tipos de lenguaje no se pueden mezclar sin que se produzca una confusión sin remedio, confusión que se halla en la raíz de las mayores dificultades del pensamiento teológico. Además, el hecho de que el hombre occidental no haya percibido esta diferencia, es el resultado de una cierta "ceguera metafísica" que, como trataré de mostrar, es la debilidad más seria de nuestra civilización.  <br />
<br />
Hay un reino de sabiduría espiritual que la religión, tal como la conocemos, sólo puede expresar por analogía. Cuando tratamos de hablar de él más directamente, debemos ir más allá del lenguaje religioso, más allá de las formas de pensamiento que pueden usar legítimamente el dogma, el sacramento y la teología. Es una sabiduría que no choca con la religión ni la reemplaza, porque en cierto sentido está fuera de la esfera religiosa. Su jurisdicción es un misterio con el que la religión, como tal, no guarda relación directa, ni tampoco tiene sobre él una doctrina oficial, pues no es posible expresarlo directamente en lenguaje típicamente religioso. Pero aunque se encuentra más allá de la esfera religiosa, la religión lo interpreta como un bailarín interpreta la música. Sin embargo somos en general sordos para esta música y por ello la mayor parte de nosotros debemos confiar en la religión para lograr la única relación que podemos tener con ella en esta vida. No obstante, para que la danza que es la religión tenga espíritu y fuerza, al menos los que la dirigen deben percibir la melodía.  <br />
<br />
En sí misma esta sabiduría posee una gloria imposible de describir. Pero el único lenguaje humano que de alguna manera puede exponerla de un modo inteligible y directo es árido y frío en comparación con el lenguaje religioso. Es un lenguaje negativo que emplea conceptos difíciles de concebir, tales como los de lo estrictamente infinito y la eternidad. Trata de expresar aquella profundidad interior de la conciencia que no es accesible al pensamiento ni al sentimiento porque se halla detrás de ellos. Es el lenguaje usado en aquel texto fundamental del misticismo católico, la Theologia Mystica de San Dionisio, el lenguaje de aquella "nube de lo desconocido", en que más allá del calor, la pasión y la confortación de las imágenes religiosas, la cima más elevada del ser del hombre toca lo infinito.  <br />
<br />
En este reino se trascienden, aunque no se destruyen, las distinciones religiosas y teológicas. Aquí el cristiano y el hindú hablan una lengua extraña, que no debemos confundir con la terminología de la teología oficial y las Escrituras.  <br />
<br />
Aun cuando este reino puede resultar difícil y oscuro por exceso de luz, no es un sendero exótico del espíritu que carezca de importancia para el conjunto de la humanidad. Por el contrario, aquí el hombre comprende efectivamente su sentido y su destino últimos. El número relativamente pequeño que alguna vez alcanza este punto nos asegura a los demás la eterna cordura. Está espiritualmente muerta la sociedad o la iglesia que no les concede una posición central, que teme su doctrina y oculta su luz.  <br />
<br />
Aunque esta sabiduría prevalece en Asia mucho menos de lo que se supone, por lo menos es (o era) respetada. Pero en nuestros círculos eclesiásticos generalmente se considera excéntricos y algo locos, y a veces herejes peligrosos, a los que muestran algún interés por ella. Cuando la religión ignora este centro vital de la vida espiritual del hombre y lo considera excéntrico, la Iglesia cae necesariamente en la impotencia y la desunión. Pierde su verdadero centro. Así los cristianos tratan ahora de lograr la reunión y restaurar el poder espiritual de la Iglesia mediante un remolino de actividad que sólo afecta a la periferia de las cosas. Esta actividad puede ser importante y necesaria, pero, cuando no se relaciona con el centro vital es casi completamente inútil. No existe aquella certidumbre metafísica y aquel sentimiento profundo de la proporción y el sentido, sin los males los problemas de la teología y la moral que dividen a los cristianos entre sí y del resto del mundo, y estos no se pueden ver en su verdadera luz.  <br />
<br />
Es muy difícil explicar esta sabiduría con palabras que no se confundan con los "ismos" teológicos y filosóficos con los que no guarda ninguna semejanza. En realidad es tan difícil expresarla de alguna manera al escribir, que quien trata de hacerlo sólo puede lograr la conciencia de los defectos de su esfuerzo. Pero la tragedia de los cristianos confundidos, debilitados y sinceramente alarmados, que desconocen la fuente esencial de la fuerza espiritual, hace necesario este intento. Yo no pretendo haber expresado adecuadamente este misterio último ni haber resuelto los problemas numerosos y difíciles de su relación con la Iglesia y la sociedad. Sería imposible que en el curso de su vida un hombre cumpliera esta tarea, y así ofrezco mi trabajo para que otros puedan seguir adelante. Nadie debe considerar que una determinada comprensión de estas cuestiones sea una conquista que le pertenezca en propiedad.  <br />
<br />
Yo no creo que sea virtud necesaria al filósofo pasar toda su vida defendiendo una posición consecuente. Seguramente implica cierto orgullo espiritual abstenerse de "pensar en voz alta", y no estar dispuesto a publicar una tesis hasta no estar preparado para defenderla hasta la muerte. La filosofía, como la ciencia, es una función social, pues el hombre aislado no puede pensar rectamente, y el filósofo debe publicar su pensamiento, tanto para aprender de la crítica como para contribuir al conjunto del saber. Por consiguiente, si alguna vez hago afirmaciones de un modo autoritario y dogmático, lo hago buscando la claridad y sin pretender ser un oráculo.  <br />
<br />
Desde la aparición de Behold the Spirit la obra de dos autores me ha asistido considerablemente en mi trabajo; y en ciertos aspectos, ellos han hecho cambiar profundamente mi concepción del alcance y la naturaleza de las doctrinas orientales y su relación con el cristianismo; son René Guénon y Ananda Coomaraswamy, ya fallecido. Quiero aprovechar esta oportunidad para expresar mi deuda con estos dos hombres. Al mismo tiempo, no es sino lealtad hacia ellos decir que aunque esta obra muestra su influencia, no pretende de ningún modo ser una representación fiel de sus concepciones sobre los temas expuestos.  <br />
<br />
También quiero agradecer el gran estímulo que esta obra ha recibido de Meeting of East and West, del Dr. F. S. C. Northrop, y de sus prudentes críticas, a través de la correspondencia, a la posición de Behold the Spirit. Aunque hay algunos puntos importantes en los que no puedo convenir con él, su obra me ha ayudado a ver con más claridad algunos de los problemas.  <br />
<br />
Es un placer también reconocer la ayuda y la crítica que esta obra ha recibido de mi esposa, y de algunos de mis discípulos que han leído el manuscrito, especialmente Mr. Carlton Gamer, Miss Dorothy DeWitt y Mrs. Carl Pischel, así como de otros que han discutido largamente conmigo su contenido y con sus preguntas me ayudaron a aclarar muchos puntos de la exposición. <br />
 <br />
]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Alan Watts (1915-1973). Autor inglés radicado en Estados Unidos, a veces injustamente tratado por prejuicios "morales-universitarios" tuvo una gran influencia durante muchos años en el pensamiento esotérico de Norte América, particularmente en la difusión del pensamiento y la filosofía Oriental en el estado de California, de donde salieron distintos movimientos en los años sesenta y setenta que aún subsisten. Sus obras más importantes son entre otras El camino del Tao; El camino del Zen; La Suprema Identidad; Naturaleza, hombre y mujer; Las dos manos de Dios; Mito y ritual en el Cristianismo; Mito y Religión; El Arte de ser Dios: Más allá de la teología; Behold the Spirit; de entre ellas quizás la más importante es La Suprema Identidad, en la que analiza la escolástica religiosa y afirma en su prefacio lo que significaron para él René Guénon y Ananda K. Coomaraswamy. En la primera edición en inglés de la obra ya citada se publicó este texto que ofrecemos a continuación. Escribió su autobiografía que acaba de ser editada en castellano por Ed. Kairós, Barcelona, como la mayoría de las anteriores en la que el lector interesado podrá conocer numerosos e interesantes detalles sobre su vida y obra.  <br />
 <br />
LA SUPREMA IDENTIDAD  <br />
ALAN WATTS <br />
Debemos hacer frente a ciertos hechos tocantes al estado espiritual de nuestra civilización. Uno de ellos, demasiado obvio para que sea necesario ponerlo de relieve, es que en la práctica nuestras instituciones religiosas no proporcionan la sabiduría ni el poder para enfrentar a las categorías políticas, económicas y psicológicas en que nos encontramos viviendo. Apenas puede existir la menor duda de que, de seguir el camino que ha tomado, el resultado final de la "conquista de la naturaleza", el progreso científico y el imperialismo cultural del hombre de Occidente será un "estado último peor que el primero", peor que la supuesta barbarie con que comenzó la historia de Europa. Las condiciones actuales de la civilización occidental amenazan al mundo con peligros que pesan mucho más que sus muchas realizaciones y beneficios.  <br />
Otro hecho, mucho menos obvio, es que nuestra expansión cultural nos ha proporcionado, involuntariamente, una gran oportunidad espiritual. Al tratar de asegurar nuestra dominación política, económica y cultural sobre los pueblos de Asía, silenciosa pero poderosamente, el Oriente nos ha invadido en la esfera del espíritu. El pensamiento occidental empieza a sentir la influencia de lo que llamamos "filosofía y religión" orientales; sin embargo este hecho no nos preocupa en serio en tanto consideramos que su influencia se limita a unos pocos eruditos o a cultistas y snobs. No obstante, cada vez se habla más de la "contribución del antiguo Oriente a la cultura moderna". Pero aunque los occidentales de buen juicio están acordes en que hay algo que tenemos que aprender de la sabiduría oriental, la mayor parte opina que este algo es sólo un refinamiento de nuestro modo de vida, que es ya muy superior.  <br />
<br />
Es sorprendente la absoluta seguridad que tiene el hombre occidental de su superioridad espiritual y cultural, si consideramos que nuestro modo de vida parece conducirnos al desastre. Podríamos esperar esta actitud de los que no creen en el espíritu, de nuestros humanistas y racionalistas que consideran que el laicismo del mundo moderno es un bien; pero es realmente trágico descubrir la misma actitud en la mayoría de los conductores de la religión cristiana. En verdad, el temor y la incomprensión que muchos de ellos muestran hacia la sabiduría oriental es uno de los signos más importantes de nuestra debilidad y ceguera espirituales.  <br />
<br />
Ha llegado el momento en que los cristianos deben considerar seriamente las tradiciones espirituales de Asia, reconocer que su presencia entre nosotros es nada menos que providencial, comprender, y llegar a un acuerdo. con ellas. Con esto no se pide ninguna alteración doctrinal del cristianismo, ni tampoco una "fusión de religiones en una fe común", pues, como se mostrará en los capítulos siguientes, tradiciones espirituales como el vedismo, el budismo y el taoísmo no son religiones en sentido estricto y no puede considerarse que hayan de competir con el cristianismo.  <br />
<br />
La sabiduría que Asia nos ofrece encierra no sólo la más profunda comprensión de la vida que puede tener el espíritu humano, sino también un conocimiento esencial al orden y a la cordura de la humanidad. En alguna de mis obras anteriores, especialmente en Behold the Spirit, he tratado de mostrar cómo esta sabiduría podría, por decirlo así, ser entretejida en la trama del cristianismo. He llegado a comprender, sin embargo, que este entretejimiento no es satisfactorio, pues "el hombre no ha de usar telas nuevas en vestiduras viejas". El cristianismo no necesita adiciones ni amplificaciones que provengan desde fuera, y sólo llevaría a la confusión el intento de incorporarle cualquier doctrina oriental, como si los dos tipos de doctrina fueran del mismo orden. Es como tratar de intercalar fragmentos de una sinfonía en medio de una danza. Lo adecuado es colocar a una al lado de la otra y relacionarlas por analogía en vez de mezclarlas.  <br />
<br />
A pesar de que en Behold the Spirit traté de evitar la mezcla distinguiendo entre la forma y el significado del dogma, el plan no tuvo éxito completo. Es tan general la suposición de que el significado del dogma corresponde ya a la teología, que dio que pensar que yo trataba de introducir una teología extraña, si no un dogma extraño. Muchos creyeron, por consiguiente, que la introducción de cierto tipo de misticismo en la estructura de la teología cristiana amenazaba romper esa estructura, aniquilar su esencial énfasis histórico y sacramental. Creo que esta crítica se justifica en cierto sentido.  <br />
<br />
Pero este tipo de confusión tiene una larga historia. No sólo en los últimos años hemos intentado comprender las tradiciones orientales como religiones y teologías comparables a las nuestras, intento que nos ofuscó por completo. También ocurre que ciertos residuos de estas tradiciones han penetrado en la teología cristiana, a través de las fuentes griegas, desde los tiempos más antiguos, sin haber sido nunca adecuadamente asimilados ni comprendidos. Por ejemplo, uno de esos residuos es el concepto estricto de eternidad como intemporalidad, y no como perennidad. Hemos tratado de incorporar éste y otros conceptos similares a nuestra teología, en el mismo marco de doctrina, sin comprender que esto es tratar de hablar dos idiomas completamente diferentes al mismo tiempo. Una teología que se ocupa de ideas dogmáticas, históricas y sacramentales es una aproximación a la realidad completamente distinta de un "misticismo metafísico". Los tipos de lenguaje no se pueden mezclar sin que se produzca una confusión sin remedio, confusión que se halla en la raíz de las mayores dificultades del pensamiento teológico. Además, el hecho de que el hombre occidental no haya percibido esta diferencia, es el resultado de una cierta "ceguera metafísica" que, como trataré de mostrar, es la debilidad más seria de nuestra civilización.  <br />
<br />
Hay un reino de sabiduría espiritual que la religión, tal como la conocemos, sólo puede expresar por analogía. Cuando tratamos de hablar de él más directamente, debemos ir más allá del lenguaje religioso, más allá de las formas de pensamiento que pueden usar legítimamente el dogma, el sacramento y la teología. Es una sabiduría que no choca con la religión ni la reemplaza, porque en cierto sentido está fuera de la esfera religiosa. Su jurisdicción es un misterio con el que la religión, como tal, no guarda relación directa, ni tampoco tiene sobre él una doctrina oficial, pues no es posible expresarlo directamente en lenguaje típicamente religioso. Pero aunque se encuentra más allá de la esfera religiosa, la religión lo interpreta como un bailarín interpreta la música. Sin embargo somos en general sordos para esta música y por ello la mayor parte de nosotros debemos confiar en la religión para lograr la única relación que podemos tener con ella en esta vida. No obstante, para que la danza que es la religión tenga espíritu y fuerza, al menos los que la dirigen deben percibir la melodía.  <br />
<br />
En sí misma esta sabiduría posee una gloria imposible de describir. Pero el único lenguaje humano que de alguna manera puede exponerla de un modo inteligible y directo es árido y frío en comparación con el lenguaje religioso. Es un lenguaje negativo que emplea conceptos difíciles de concebir, tales como los de lo estrictamente infinito y la eternidad. Trata de expresar aquella profundidad interior de la conciencia que no es accesible al pensamiento ni al sentimiento porque se halla detrás de ellos. Es el lenguaje usado en aquel texto fundamental del misticismo católico, la Theologia Mystica de San Dionisio, el lenguaje de aquella "nube de lo desconocido", en que más allá del calor, la pasión y la confortación de las imágenes religiosas, la cima más elevada del ser del hombre toca lo infinito.  <br />
<br />
En este reino se trascienden, aunque no se destruyen, las distinciones religiosas y teológicas. Aquí el cristiano y el hindú hablan una lengua extraña, que no debemos confundir con la terminología de la teología oficial y las Escrituras.  <br />
<br />
Aun cuando este reino puede resultar difícil y oscuro por exceso de luz, no es un sendero exótico del espíritu que carezca de importancia para el conjunto de la humanidad. Por el contrario, aquí el hombre comprende efectivamente su sentido y su destino últimos. El número relativamente pequeño que alguna vez alcanza este punto nos asegura a los demás la eterna cordura. Está espiritualmente muerta la sociedad o la iglesia que no les concede una posición central, que teme su doctrina y oculta su luz.  <br />
<br />
Aunque esta sabiduría prevalece en Asia mucho menos de lo que se supone, por lo menos es (o era) respetada. Pero en nuestros círculos eclesiásticos generalmente se considera excéntricos y algo locos, y a veces herejes peligrosos, a los que muestran algún interés por ella. Cuando la religión ignora este centro vital de la vida espiritual del hombre y lo considera excéntrico, la Iglesia cae necesariamente en la impotencia y la desunión. Pierde su verdadero centro. Así los cristianos tratan ahora de lograr la reunión y restaurar el poder espiritual de la Iglesia mediante un remolino de actividad que sólo afecta a la periferia de las cosas. Esta actividad puede ser importante y necesaria, pero, cuando no se relaciona con el centro vital es casi completamente inútil. No existe aquella certidumbre metafísica y aquel sentimiento profundo de la proporción y el sentido, sin los males los problemas de la teología y la moral que dividen a los cristianos entre sí y del resto del mundo, y estos no se pueden ver en su verdadera luz.  <br />
<br />
Es muy difícil explicar esta sabiduría con palabras que no se confundan con los "ismos" teológicos y filosóficos con los que no guarda ninguna semejanza. En realidad es tan difícil expresarla de alguna manera al escribir, que quien trata de hacerlo sólo puede lograr la conciencia de los defectos de su esfuerzo. Pero la tragedia de los cristianos confundidos, debilitados y sinceramente alarmados, que desconocen la fuente esencial de la fuerza espiritual, hace necesario este intento. Yo no pretendo haber expresado adecuadamente este misterio último ni haber resuelto los problemas numerosos y difíciles de su relación con la Iglesia y la sociedad. Sería imposible que en el curso de su vida un hombre cumpliera esta tarea, y así ofrezco mi trabajo para que otros puedan seguir adelante. Nadie debe considerar que una determinada comprensión de estas cuestiones sea una conquista que le pertenezca en propiedad.  <br />
<br />
Yo no creo que sea virtud necesaria al filósofo pasar toda su vida defendiendo una posición consecuente. Seguramente implica cierto orgullo espiritual abstenerse de "pensar en voz alta", y no estar dispuesto a publicar una tesis hasta no estar preparado para defenderla hasta la muerte. La filosofía, como la ciencia, es una función social, pues el hombre aislado no puede pensar rectamente, y el filósofo debe publicar su pensamiento, tanto para aprender de la crítica como para contribuir al conjunto del saber. Por consiguiente, si alguna vez hago afirmaciones de un modo autoritario y dogmático, lo hago buscando la claridad y sin pretender ser un oráculo.  <br />
<br />
Desde la aparición de Behold the Spirit la obra de dos autores me ha asistido considerablemente en mi trabajo; y en ciertos aspectos, ellos han hecho cambiar profundamente mi concepción del alcance y la naturaleza de las doctrinas orientales y su relación con el cristianismo; son René Guénon y Ananda Coomaraswamy, ya fallecido. Quiero aprovechar esta oportunidad para expresar mi deuda con estos dos hombres. Al mismo tiempo, no es sino lealtad hacia ellos decir que aunque esta obra muestra su influencia, no pretende de ningún modo ser una representación fiel de sus concepciones sobre los temas expuestos.  <br />
<br />
También quiero agradecer el gran estímulo que esta obra ha recibido de Meeting of East and West, del Dr. F. S. C. Northrop, y de sus prudentes críticas, a través de la correspondencia, a la posición de Behold the Spirit. Aunque hay algunos puntos importantes en los que no puedo convenir con él, su obra me ha ayudado a ver con más claridad algunos de los problemas.  <br />
<br />
Es un placer también reconocer la ayuda y la crítica que esta obra ha recibido de mi esposa, y de algunos de mis discípulos que han leído el manuscrito, especialmente Mr. Carlton Gamer, Miss Dorothy DeWitt y Mrs. Carl Pischel, así como de otros que han discutido largamente conmigo su contenido y con sus preguntas me ayudaron a aclarar muchos puntos de la exposición. <br />
 <br />
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		<item>
			<title><![CDATA[SATORI]]></title>
			<link>https://rojointenso.net/mybb/showthread.php?tid=6278</link>
			<pubDate>Fri, 27 Feb 2009 03:02:56 +0000</pubDate>
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			<title><![CDATA[Vivir]]></title>
			<link>https://rojointenso.net/mybb/showthread.php?tid=6277</link>
			<pubDate>Fri, 27 Feb 2009 03:02:27 +0000</pubDate>
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			<title><![CDATA[Religión]]></title>
			<link>https://rojointenso.net/mybb/showthread.php?tid=6276</link>
			<pubDate>Fri, 27 Feb 2009 03:01:00 +0000</pubDate>
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			<title><![CDATA[Espontaneidad]]></title>
			<link>https://rojointenso.net/mybb/showthread.php?tid=6274</link>
			<pubDate>Fri, 27 Feb 2009 03:00:04 +0000</pubDate>
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			<title><![CDATA[EGO]]></title>
			<link>https://rojointenso.net/mybb/showthread.php?tid=6273</link>
			<pubDate>Fri, 27 Feb 2009 02:59:42 +0000</pubDate>
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			<title><![CDATA[Identidad]]></title>
			<link>https://rojointenso.net/mybb/showthread.php?tid=6272</link>
			<pubDate>Fri, 27 Feb 2009 02:59:26 +0000</pubDate>
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			<title><![CDATA[INTELLECTO]]></title>
			<link>https://rojointenso.net/mybb/showthread.php?tid=6271</link>
			<pubDate>Fri, 27 Feb 2009 02:59:13 +0000</pubDate>
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			<title><![CDATA[SEPARACIONES]]></title>
			<link>https://rojointenso.net/mybb/showthread.php?tid=6270</link>
			<pubDate>Fri, 27 Feb 2009 02:57:23 +0000</pubDate>
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			<title><![CDATA[NATURALEZA]]></title>
			<link>https://rojointenso.net/mybb/showthread.php?tid=6269</link>
			<pubDate>Fri, 27 Feb 2009 02:57:09 +0000</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://rojointenso.net/mybb/member.php?action=profile&uid=13">Dark Crow</a>]]></dc:creator>
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			<description><![CDATA[Duplicado con<br />
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		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Volviendo a lo Básico: Chan y el Camino Óctuplo]]></title>
			<link>https://rojointenso.net/mybb/showthread.php?tid=5605</link>
			<pubDate>Sat, 08 Nov 2008 05:14:37 +0000</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://rojointenso.net/mybb/member.php?action=profile&uid=13">Dark Crow</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://rojointenso.net/mybb/showthread.php?tid=5605</guid>
			<description><![CDATA[Volviendo a lo Básico: Chan y el Camino Óctuplo<br />
Título original: The Healing Breath Revisited<br />
por el Rv. Chuan Zhi Shakya, OHY<br />
Final del Documento  Traducido por<br />
Facundo Larosa desde Argentina<br />
(estudiante de la Rev. Yin Zhi Shakya del Curso de Budismo en Acción)<br />
<br />
La fuente de la belleza es el corazón. Si la virtud acompaña a la belleza, es el paraíso del corazón, si el vicio se asocia con ella, es el purgatorio del alma. Es es la fogata del sabio y el horno del tonto. -- Quarles, Francis (1592-1644)<br />
<br />
Chan, o Zen, en un sentido estricto, es una transliteración del vocablo sánscrito Dhyana, el cual significa simplemente meditación.<br />
<br />
Nosotros decimos Budismo Chan y asumimos que todo lo que queremos decir es una forma específica de meditar y que si meditamos de esa forma en un marco budista, somos Budistas Chan.<br />
<br />
Pero, la escuela Chan del Budismo Mahayana, tal como fue fundada en el sur de China, trataba menos de meditación que del camino a la trascendencia, un camino capaz de guiar a la persona fuera del mundo de dolor y agitación hacia la paz, tranquilidad y alegría del Refugio de Buda.<br />
<br />
La meditación, sin embargo, sin una amplia base en ética y espiritualidad no es más que un ejercicio mental. Si alguien tiene éxito en meditación ¿Qué es lo que verdaderamente ha logrado? Tal vez, ha encontrado un medio para calmarse cuando se encuentra agitado, o ha adquirido la habilidad de tolerar cierta gente o eventos de sus alrededores. Pero, hay una diferencia entre tolerar y aceptar, tanto como entre calmarnos y no agitarnos desde un principio. Y esa diferencia yace, no en el miembro Chan de la ecuación, sino en el Budista.<br />
<br />
La meditación es el último paso del Camino Óctuplo, uno al que no podemos arribar saltando por encima de los siete pasos anteriores.<br />
<br />
A fines de prepararnos para la meditación, debemos en primer lugar, comenzar por poner en orden nuestras vidas, y actuar de acuerdo con lo que es correcto y beneficioso para nosotros y los otros. No es una tarea fácil puesto que requiere que actuemos de forma solidaria, en lugar de egoísta.<br />
<br />
Lo que hacemos no es tan importante como las motivaciones subyacentes tras lo que hacemos. No es lo que pensamos sino el por qué de lo que pensamos lo que necesita ser explorado.<br />
<br />
No es lo que hacemos para ganar un salario, sino la actitud que tomamos hacia nuestro trabajo y responsabilidades lo que tiene mayor importancia.<br />
<br />
En breve, los siete primeros pasos del Camino Óctuplo requieren que escrutemos profundamente las cosas en vez de actuar y reaccionar de un modo egoísta y negligente.<br />
<br />
Estos pasos fueron presentados por el Buda en un orden específico: Correcto Entendimiento, Correcto Pensamiento, Correcta Habla, Correcta Conducta, Correcto Modo de Vida, Correcto Esfuerzo y Correcta Atención.<br />
<br />
Estos no fueron formulados como herramientas para juzgar a otras personas, sino como herramientas para ajustar nuestras propias vidas, de la misma forma que usamos instrumentos para arreglar un desagüe tapado o un auto que no arranca.<br />
<br />
Demos pues, un breve vistazo a cada paso del Camino Óctuplo y veamos como emplearlos para ayudarnos a lo largo de nuestra travesía espiritual.<br />
<br />
Correcto Entendimiento<br />
<br />
Es lo mismo con el entendimiento que con los ojos, para un cierto tamaño y hechura, sólo cierta cantidad de luz es necesaria, y no más. Cualquier cosa más allá trae oscuridad y confusión.<br />
-- Anthony Ashley Cooper Shaftesbury (1671-1713)<br />
<br />
Comenzamos con el Correcto Entendimiento, pero... ¿Qué es lo que necesita ser comprendido correctamente?<br />
<br />
Recientemente, un miembro de nuestra sangha me llamó para discutir un problema que estaba teniendo con sus suegros, con los que había estado viviendo por unos meses.<br />
<br />
Conociendo que era Budista, ellos disfrutaban haciendo alarde de su Cristiandad para molestarlo, me dijo.<br />
<br />
Cada fiesta cristiana les ofrecía una oportunidad para ello. En Navidad, decoraciones excesivas adornaban las paredes y techos y miles de luces colgaban de los árboles del exterior. En Pascuas, era similar, con conejitos pendiendo de los techos y numerosos afiches y ornamentos religiosos reemplazando los adornos cotidianos. El explicó que ellos eran inconscientes respecto de las fiestas budistas, pero cada vez que llegaba una fiesta cristiana, entrar en la casa era como caminar por el decorado de un escenario: era una realidad alterada.<br />
<br />
Esta era una oportunidad perfecta para discutir el Correcto Entendimiento. Su problema no era realmente con sus suegros sino con la forma en que él respondía a sus acciones. Cada día es una fiesta para un budista. Le dije. Cada día es un día para celebrar la vida. Y cualquier celebración de la vida es maravillosa, sin importar a que religión esté asociada. Le dije que tenía una oportunidad maravillosa de aprender acerca de estas fiestas y de demostrar la calidad de su propia religión mostrando comprensión y aceptación amorosa hacia ellos.<br />
<br />
El Correcto Entendimiento significa que trabajamos para comprender las cosas desde la perspectiva de otros.<br />
<br />
Nosotros no juzgamos o formamos una opinión rápidamente hasta haber observado desde tantas perspectivas como podamos. Este proceso de investigación, rápidamente descubrimos, nos deja con la comprensión de que existen a menudo muchas formas de ver las cosas y que posiblemente no podemos conocer todas ellas, así que las opiniones que formamos pueden fácilmente estar equivocadas porque hemos ignorado algún aspecto.<br />
<br />
Correcto Pensamiento o Propósito<br />
<br />
Si un hombre habla o actúa con un pensamiento puro, la felicidad le sigue como la sombra que nunca le abandona El Buda<br />
<br />
No había oído de una mujer a la que le había dado los preceptos budistas hace algunos años, sino hasta hace poco. Ella parecía un poco avergonzada de no haberse mantenido en contacto, pero me dijo que necesitaba mi ayuda.<br />
<br />
Tengo cuatro hijos y un marido que trabaja todo el día para ganar suficiente dinero para todos nosotros. Mi hijo menor tiene dos años y el mayor, trece. He tratado de ser una buena budista, pero siento que mi vida no me pertenece. Soy más un robot que un ser humano... alimentar a los chicos, cambiar los pañales del bebé, llevarlos a la escuela, limpiar sus cuartos, lavar la ropa, limpiar la cocina...<br />
<br />
Cada día es así, y estoy exhausta cuando termina. No parece que tenga tiempo para el Chan. Me digo a mi misma que cuando los chicos hayan crecido y dejado el hogar, tendré tiempo para mi labor espiritual nuevamente, pero para ese momento... ¡Tendré más de sesenta años!<br />
<br />
Estoy en el filo todo el tiempo por toda esta responsabilidad y enojada porque no puedo tener de vuelta mi vida anterior.<br />
<br />
Cuando mi esposo está en casa peleamos, y cuando están los chicos nos gritamos unos a otros. Simplemente no sé que hacer. Alguien tiene que ceder<br />
<br />
Se encontraba cerca de las lágrimas cuando me contó esto, yo sabía que ella quería cambiar las cosas, pero no sabía como. Ella quería una solución budista.<br />
<br />
El segundo paso en el Camino Óctuplo, le dije, es Correcto Pensamiento o Propósito. Esto significa que mantenemos en vista nuestro objetivo espiritual incluso en las actividades de nuestra vida diaria, sin importar cuan agitadas sean.<br />
<br />
Nuestro deber es cuidar de las necesidades de nuestros hijos, y tratar a otros con respeto y amabilidad. Cuando perdemos de vista nuestro propósito espiritual se hace casi imposible mantener el nivel de conciencia necesario para lograrlo, porque hemos olvidado que somos seres espirituales. El resultado de esto es que negamos nuestra propia humanidad, así como la de aquellos que nos rodean.<br />
<br />
Nos volvemos infelices, tenemos stress, y nos desplomamos en las profundidades del sámsara.<br />
<br />
Continué explicándole que no necesitamos ir a algún lado en especial para practicar Chan. La práctica está en nosotros, en medio de cualquier cosa que hacemos. El problema surge cuando olvidamos esto.<br />
<br />
Un chico gritando distrae nuestra atención o la chicharra de un lavarropas nos sobresalta, y a continuación olvidamos retornar a nuestro objetivo espiritual, el cual es, la Iluminación.<br />
<br />
Le expliqué que se hallaba en una situación perfecta para practicar Chan. Llevar adelante una casa y cuidar a los niños ofrece una oportunidad maravillosa de practicar.<br />
<br />
¿Cuánto de tu tiempo pasas haciendo tareas repetitivas? Le pregunté.<br />
<br />
Ella pensó por un momento y me contestó que la mayoría de las cosas que hacía durante el día eran repetitivas: cocinar, limpiar, manejar, cambiar pañales...<br />
<br />
Entonces convierte cada una de esas actividades en una práctica Chan. Mantén ese ojo interno abierto todo el tiempo y cuando te distraes de algo, como un pensamiento, o un grito de tus hijos, atiende la necesidad y luego vuelve tu atención a tu práctica Chan. Después de un tiempo, lo estarás haciendo automáticamente, serás mucho más feliz y las cosas no te molestarán demasiado.<br />
<br />
Le di esa antigua práctica que desasocia el ego de nuestras percepciones sensoriales y pronto nos permite alcanzar una clara conciencia de nuestra Naturaleza Búdica. ¡Neti Neti! ¡No esto! ¡No esto! Mantenemos esta interpretación yuxtapuesta a nuestras experiencias sensoriales en nuestra mente noche y día, cortando estos lazos con el mundo material mientras existimos en él.<br />
<br />
Mientras lavamos los platos, nos repetimos a nosotros mismos: ¡No esto! ¡No esto! Mientras lavamos nuestras manos: ¡No esto! ¡No esto! Mientras salimos de la ducha: ¡No esto! ¡No esto!<br />
<br />
No lo hacemos en el sentido de la frustración o la ira (o humor), sino en el sentido de negarnos a nosotros mismos un nivel de realidad a la acción o evento. Eventualmente, nuestro hacer se vuelve sólo lo que es por sí mismo. Nos acercamos a la naturaleza de nuestras acciones más que a nuestras respuestas mentales o emocionales hacia ellas.<br />
<br />
Pronto todas las cosas que nos han hecho infelices anteriormente, se vuelven intrascendentes en lo que respecta a nuestra felicidad, como motas de polvo flotando a través del aire.<br />
<br />
Correcta Habla<br />
<br />
Nada es más tonto que el placer que cierta gente encuentra en dejar hablar a sus mentes. Un hombre así dirá una grosería, por el mero placer de decirla, cuando una conducta opuesta, llena de inocencia, pueda haber salvado a su amigo, o haber hecho su fortuna.<br />
-- Sir Richard Steele (1672-1729)<br />
<br />
Para aquellos de nosotros que interactuamos a menudo con gente, la Correcta Habla nos ofrece una excelente oportunidad de profundizar nuestro desarrollo espiritual. La mejor forma de recordarnos el atender este importante paso es evocar el principio budista No dañar y recordar que hablar es lo mismo que tocar una campana: lo que decimos no puede ser desdicho así como no podemos evitar que siga sonando la campana.<br />
<br />
El habla no es unidireccional tampoco. Las palabras con las que hablamos son sólo símbolos para significados. Las palabras, en sí mismas, no tienen significados; son los símbolos que surgen de ellas en nuestra mente las que nos transmiten significaciones. Debido a esto, nuestra propia comprensión de estas acepciones puede (y probablemente lo hará) diferir de la comprensión de alguien más; por ejemplo, otros pueden interpretar lo que decimos de forma diferente a como nosotros quisiéramos que fuese interpretado.<br />
<br />
De todos los pasos del Camino Óctuplo, la Correcta Habla es uno de los más difíciles de dominar, y esto es porque algunas veces los maestros Chan le indican a sus estudiantes encoger sus lenguas hasta que su práctica se haya desarrollado adecuadamente.<br />
<br />
Hay mucho que decir al respecto de la Correcta Habla, sin embargo, un aspecto a menudo ignorado es el motivo que subyace detrás de lo que decimos. Más que las palabras que hablamos, es nuestra motivación la que determina si estamos respetando propiamente la Correcta Habla.<br />
<br />
Existe una historia de un hombre que era muy respetado en su círculo de amigos y colegas en una famosa universidad. Él había recibido muchas distinciones y era respetado como un experto en su área. También había leído muchos libros acerca del Budismo y estaba altamente interesado en él, pero sentía que necesitaba un profesor para proseguir su instrucción.<br />
<br />
Sólo el mejor de los mejores podría hacerlo, el consideró. Así que hizo reservaciones en un vuelo trasatlántico y unos pocos días después estaba parado en frente de un remoto monasterio Chan, enclavado en la falda de una montaña al sur de China.<br />
<br />
La puerta estaba cerrada así que golpeó mientras gritaba en el mejor chino que pudo: He venido para aprender acerca del Dharma ¡Abran la puerta!.<br />
<br />
Como no había respuesta, trató nuevamente: He volado hasta aquí a través de miles de kilómetros para aprender de ustedes acerca del Dharma ¡Déjenme entrar!.<br />
<br />
Aún no había respuesta. Así que esperó por un tiempo y luego intentó de nuevo: He escrito muchos libros y viene gente de todo el mundo para aprender de mí ¡Ahora quiero aprender de ustedes!.<br />
<br />
Nadie respondió.<br />
<br />
El lo intentó una y otra vez utilizando diferentes tácticas. Finalmente la puerta se abrió y un monje caminó hacia fuera llevando un balde. Para la sorpresa del hombre, el monje lo ignoró completamente mientras cumplía con su recado de transportar agua. Al retornar al templo, el sacerdote abrió la puerta y se introdujo sin más que brindar una mirada de reojo al extraño que miraba incrédula y silenciosamente desde la entrada.<br />
<br />
Él había pensado que tal vez nadie lo había oído, pero ahora parecía que el estaba siendo deliberadamente ignorado. Con rabia gritó: ¡Cómo se atreven a tratarme así! ¿Así tratan a la gente que intenta aprender acerca de sus formas sagradas?.<br />
<br />
Gritó por un rato más y paseó arriba y abajo del camino que conducía al gran templo. Había venido desde muy lejos, así que regresar no era una opción. De esta forma, se quedó fuera, cerca de la entrada, esperando.<br />
<br />
Los días pasaron mientras miraba consternado como los monjes salían a hacer sus quehaceres para luego volver a entrar, ignorándolo durante todo el trayecto. Se había dado por vencido de intentar ganar la entrada. Eventualmente, su suministro de víveres estaba llegando a su fin, y sabía que tarde o temprano debería descender de las montañas y regresar a casa. Para este momento, él había tenido mucho tiempo de reconsiderar su situación. Habíase también vuelto débil y huraño.<br />
<br />
Luego de mucha introspección y contemplación, se levantó del suelo, afirmó sus pensamientos, y salió a través del angosto camino que conducía a la base de la montaña. Tras recorrer una corta distancia, escuchó pisadas veloces y al darse la vuelta vio un joven monje corriendo hacia él. Éste se acercó y ciñó sus brazos en torno a sus hombros mientras guardaba silencio.<br />
<br />
Ambos hombres regresaron al templo donde otros tres monjes esperaban con la puerta abierta. Durante el trayecto, el hombre del Oeste no había dicho una palabra. Su entrada no había sido ganada por las palabras, sino por sacrificar su propio sentido de importancia.<br />
<br />
Las palabras habían servido para expresar la fortaleza de su ego y no el estar listo para recibir el Dharma.<br />
<br />
Tanto como estamos preocupados por auto-servirnos, éste motivo estará detrás de nuestra habla. Podemos decirle a la gente que queremos una cosa, mientras que quizás inconscientemente, sólo queremos satisfacer nuestro ego.<br />
<br />
Reprimiremos a otros para sentirnos superiores, inventaremos chistes a fines de maximizar nuestra propia importancia, aun a costa de otros, mentiremos si nos ayuda a obtener lo que queremos, o usaremos nuestros aciertos del pasado para impresionar a otros con nuestra valía.<br />
<br />
Cuando el ego está al timón, la Correcta Habla es casi imposible de mantener, pero cuando hemos alcanzado la habilidad de ver las cosas desde la perspectiva de otros (Correcto Entendimiento) y cuando hemos comenzado la dura disciplina de mantener en vista nuestros objetivos espirituales (Correcto Pensamiento o Propósito), podemos comenzar a observar y corregir nuestra habla.<br />
<br />
Podemos investigar acerca de las motivaciones tras lo que decimos, podemos mirar si nuestros pensamientos o palabras son ego-centrados o no. En vez de hablar impulsivamente, podemos comenzar a hablar cuidadosa y solidariamente.<br />
<br />
Así es como descubrimos que no tenemos tanto que decir como una vez tuvimos.<br />
<br />
Correcta Conducta<br />
<br />
"Hacer es una gran cosa. Porque si las personas, se proponen hacer lo que es correcto, después de un rato, les llega a gustar lo que están haciendo."<br />
-- John Rushkin (1818-1900)<br />
<br />
Hace algunos años, estaba caminando por una ciudad inmensamente poblada. Había montones de turistas y trabajadores yendo y viniendo: haciendo entregas o tratando de ganar unos pesos limpiando ventanas o repartiendo volantes.<br />
<br />
Me sucedió que al mirar al otro lado de la calle vi que dos jóvenes desaliñados acosaban a una persona mayor. Éste estaba bien vestido y agitaba sus brazos en derredor pidiendo ayuda. Los otros dos hombres lo golpeaban con palos y pronto el anciano se encontró tirado en la acera mientras sus pedidos de ayuda continuaban.<br />
<br />
Todo esto sucedía a plena luz del día con mucha gente caminando alrededor, pero esto no era tan chocante como el hecho de que nadie se detuvo a ayudar. Durante el tiempo que me tomó darme cuenta del incidente y cruzar la atestada calle, los dos jóvenes habían desaparecido y el anciano yacía sangrando en el suelo. Los transeúntes pasaban a ambos lados sin siquiera dedicarle una mirada.<br />
<br />
Les di mi billetera, me dijo, pero no pareció importarles, ellos sólo seguían golpeándome una y otra vez.<br />
<br />
Estaba contento de que siguiera consciente y permanecí a su lado hasta que la ayuda arribó y fue transportado al hospital.<br />
<br />
Cada día, somos encarados por situaciones que requieren un curso decisivo de acción: estar esperando para que la luz del semáforo cambie de rojo a verde para manejar a través de la calle, o esperar que la cajera en la verdulería nos diga cuanto debemos por nuestra compra para poder pagar. Sin embargo, estas acciones son triviales y sólo necesitan un poco de atención de nuestra parte, no hay cuestionamiento acerca de si son buenas o malas: son, simplemente, de sentido común.<br />
<br />
Pero, cuando algo nuevo e inesperado es arrojado en nuestro camino, a menudo nos encontramos en una situación precaria tratando de determinar el curso de acción correcto.<br />
<br />
Cuando hay reglas establecidas para seguir, es fácil, sabemos que todo lo que tenemos que hacer es seguir dichas reglas y que nuestra acción, al menos, será aceptada por nuestros pares y por la sociedad. Por el contrario, cuando no hay reglas o guías fijadas de antemano, estamos solos.<br />
<br />
En el incidente que presencié anteriormente, los peatones tomaron la decisión de no involucrarse, quizás pensaron que si no tomaban ninguna acción serían exonerados del asunto. Tal vez ellos no querían arriesgar su propia seguridad o manchar sus ropas. No lo sé, pero ellos fallaron al observar la Correcta Conducta porque estaban pensando en sí mismos en primer lugar.<br />
<br />
A la vez que la Correcta Conducta implica que debemos ajustar nuestra conducta de acuerdo con los cinco preceptos (las normas éticas del Budismo), también significa que debemos actuar en concordancia con nuestros objetivos espirituales trascendentes. Lo cual incluye reconocer a las demás personas como seres espirituales, como nuestros hermanos y hermanas.<br />
<br />
Evitar las malas acciones sobreviene naturalmente cuando estamos atentos a las buenas acciones. La Correcta Conducta fortalece nuestra resolución de seguir el camino espiritual hacia la Iluminación. A medida que trabajamos para volvernos más conscientes de nuestras acciones e inacciones, así como sus consecuencias sobre nuestras vidas y la de los demás, podemos comportarnos más sabiamente, con comprensión de las consecuencias que nuestra conducta provoca.<br />
<br />
Esto sucede cuando somos capaces de ajustar nuestro comportamiento en concordancia con el cuarto paso del Camino Óctuplo.<br />
<br />
Cuando aplicamos toda nuestra atención a nuestros actos, rápidamente descubrimos que cuando hacemos algo que causa daño (viola los preceptos) se produce un efecto negativo sobre nuestra conciencia, y que ese efecto tiende a detener nuestro progreso espiritual.<br />
<br />
Podemos deprimirnos, malhumorarnos, enojarnos... Podemos entrar en un círculo vicioso al violar los preceptos: hundiéndonos en el alcohol o a las drogas para obtener un alivio temporal o volviendo nuestra atención al trabajo, como una fuente de felicidad, mientras negligentemente olvidamos a nuestras familias y compromisos con nuestra práctica espiritual. Incluso podemos invitar a otros a unírsenos en las profundidades de nuestra miseria.<br />
<br />
De forma opuesta, cuando realizamos una acción relacionada con hacer el bien desinteresadamente descubrimos que da un empujón a nuestro progreso espiritual y nos libera del pantano. Podemos detener nuestro automóvil para dejar pasar a un peatón y recibir una onda y una sonrisa de gratitud. Podemos llevar comida a un hogar (un refugio de aquellos que no tienen casa) sabiendo que hará que unas pocas personas se sientan más felices y saludables. Podemos hablar bien de otra gente incluso aunque ella no hable bien de nosotros. Podríamos también ayudar a otros que se encuentran en necesidad incluso si pone en riesgo nuestra propia seguridad.<br />
<br />
Cuando dejamos que el corazón guíe nuestras acciones y removemos los designios y deseos del ego detrás de los motivos de nuestras actuaciones, los cinco preceptos no sólo son seguidos naturalmente sino que se vuelven de sentido común.<br />
<br />
Cultivar una mirada altruista nutre la práctica de los preceptos y nuestros esfuerzos se hacen cada vez menos duros.<br />
<br />
Correcto Modo de Vida<br />
<br />
Si un hombre ama su labor, independientemente de cualquier preocupación por el éxito o la fama, los Dioses lo han llamado -- Robert Louis Stevenson<br />
<br />
Existe una gran cantidad de malentendidos acerca del Correcto Modo de Vida. Todas las sociedades dependen de una amplia diversidad de trabajos. Los recolectores de basura son tan importantes para la salud de una sociedad como los doctores y los bomberos o como los maestros y los artistas.<br />
<br />
Cuando hablamos acerca del Correcto Modo de Vida, no estamos debatiendo acerca de elegir el mejor trabajo o carrera para nosotros, el de elegir el más ético o moral, sino acerca de cómo nos aproximamos al trabajo que hemos elegido, o que nos ha elegido a nosotros.<br />
<br />
Una mujer que conocí en el autobús, no hace mucho tiempo, me contó acerca de cómo amaba su trabajo en la planta de procesamiento de carne que se encontraba al otro lado de la ciudad.<br />
<br />
He sido vegetariana por más de cuarenta años, me dijo, la idea de comer carne solamente no se me ocurrió nunca más, pero me encanta levantarme por la mañana e ir a trabajar. Paso las piezas de carne desde la cinta trasportadora hasta una zona de envasado. Cuando encuentro un problema...como algo que anda mal con la carne, o que alguien ha dejado caer carne al suelo y luego la ha vuelto a poner nuevamente para procesar (lo cual me aseguró que sucede), me involucro en el asunto y si hay algo que no puedo solucionar por mi misma llamo a mi jefe, quien arregla el problema.<br />
<br />
Le pregunte porqué pensaba que le gustaba tanto su trabajo, especialmente dado que ella no comía carne.<br />
<br />
No lo sé... Supongo que sólo encajo. Sé que es necesario hacer, y trato de hacer un buen trabajo. Puede sonar gracioso, pero la rutina puede ser relajante y placentera. Sé que otra gente comerá la carne y la disfrutará, y eso me gusta... Me gusta hacer mi parte para que reciban comida de buena calidad.<br />
<br />
Mi primer pensamiento fue que esta mujer entendía lo que el Buda quiso decir por Correcto Modo de Vida. En vez de enorgullecerse de ser vegetariana, ella aceptó el hecho de que mucha gente es feliz comiendo carne. En vez de quejarse de la monotonía de su trabajo ella la abrazó, aceptando que la monotonía puede ser placentera. Parecía que no tenía deseos de alcanzar un rango de mayor importancia en la compañía. Tampoco chismorreaba acerca de la gente que trabajaba junto a ella. No había ningún conflicto, porque estaba personalmente desapegada de su trabajo.<br />
<br />
El Correcto Modo de Vida implica que no importa que trabajo llevemos a cabo, nos esforzamos para desapegar nuestro ego de él. Simplemente intentamos hacer el mejor trabajo posible, sin preocuparnos por la recompensa.<br />
<br />
No importa si somos peluqueros, jardineros, políticos o ejecutivos, si nos acercamos a nuestras tareas de esta forma, encontramos que una gran cantidad de nuestras ansiedades y preocupaciones súbitamente desaparecen.<br />
<br />
Correcto Esfuerzo<br />
<br />
Las personas que no aprecian el esfuerzo al escalar, carecen del entendimiento de dónde han estado, el conocimiento de quién son, y la determinación para continuar subiendo. Por eso nunca logran realizar el Dharma.<br />
<br />
Las personas siempre están buscando el camino fácil. El camino duro, aquel que aprendemos con experiencias difíciles y logros dolorosos, no les interesa. Quieren un atajo. Los verdaderos buscadores del Dharma temen a los atajos. Saben más que eso. Saben que sin esfuerzo, no hay sentimiento de logro. Esto los mantiene caminando hacia adelante. -- Maestro Han Shan (1546-1623)<br />
<br />
No hay lazo más fuerte para cortar que aquel que une la mente y el ego. Esta es la simple razón de porqué el camino Chan es tan difícil.<br />
<br />
Nos toma cada gramo de esfuerzo reunir fuerzas para liberarnos de los componentes más caprichosos de nuestra psique. No es hasta que reconocemos el Yo que existe aparte de quién nosotros pensamos que somos que podemos conocer la mente Chan.<br />
<br />
El conocimiento del Yo solo puede ser encontrado una vez que dejamos de identificarnos con nuestras profesiones, nuestras familias, nuestros gustos y aversiones, nuestras opiniones, etc. Ya que todos ellos son constituyentes básicos del ego.<br />
<br />
El proceso de desapego no sólo es difícil, sino que a menudo es doloroso, y transitar a través de él requiere de un gran coraje y la fe de que triunfaremos.<br />
<br />
Recientemente un joven me consultó acerca de mi aprobación a su decisión de asistir a un retiro de dos semanas en un zendo. Le pregunte quien era su maestro, a lo que él mencionó algunos libros populares que había leído recientemente. Cuando le pregunté porqué quería asistir al retiro que me había descrito, comenzó a contarme. Me dijo que su vida estaba en ruinas: había perdido su trabajo, su esposa le había pedido el divorcio... la misma historia que había oído incontables veces.<br />
<br />
Esto nos sucede a muchos en algún momento de nuestras vidas. Tocamos el fondo y recién ahí empezamos a buscar una solución espiritual. El error de este hombre fue pensar que sentarse en un almohadón por varias horas al día, con un corto sueño de noche, por dos semanas, iba a darle la solución espiritual que tanto anhelaba.<br />
<br />
Tienes un problema serio, le dije, pero estás buscando un camino fácil para salir: anotarse en un zendo, esperar un par de semanas y... ¡listo! Todos los problemas solucionados. El Chan no funciona así.<br />
<br />
Le explique que si bien existe un momento en la vida de un practicante Chan para los retiros de meditación, estos retiros son mejor atendidos, una vez que hemos alcanzado cierta habilidad para liberarnos de nuestro ego y entrar en el estado meditativo.<br />
<br />
De lo contrario, estos largos períodos de inacción pueden realmente ser psicológicamente dañinos y retrasarnos más que ayudarnos. Le expliqué que el Chan comienza con el Camino Óctuplo, cuyo último paso es la meditación, y es por ello que el Buda puso esos pasos juntos en una secuencia específica, intencionalmente.<br />
<br />
Imagina, le dije,que te encuentras en alta mar, en un barco que se está hundiendo. Hay un palo, un alto mástil, en el barco así que te aferras a él y comienzas a escalar hasta que llegas a la cima. Al mirar hacia abajo ves el agua aproximándose. Sabes que alguien tendrá que ceder, que tendrás que tomar una decisión: ¿Continúas aferrándote al único objeto a la vista o lo dejas ir y permites al destino tomar las riendas?.<br />
<br />
La entrada al Chan es muy parecida. Nosotros nos encontramos en un barco que se hunde (nuestra vida, y nuestro sentido de control sobre ella) y sentimos un profundo pánico, a medida que pensamos que no podemos seguir viviendo de la misma forma que veníamos haciéndolo. Sabemos que no podemos seguir aferrándonos al mástil porque nos llevará hasta el fondo, pero tampoco sabemos que pasará si lo dejamos ir. El mástil hundiéndose es el único sentido de seguridad que teníamos hasta el momento, así que debemos tener la fe y el coraje de permitirle irse y tomar nuestras chances con lo desconocido. Nuestra situación es cuestión de vida o muerte.<br />
<br />
A menos que hayamos llegado a este punto en nuestras vidas, la liberación espiritual sigue siendo una débil hipótesis, pero una vez que tenemos el coraje de dejar ir el mástil, se vuelve muy real.<br />
<br />
Cualquiera perteneciente a cualquier religión que haya experimentado la liberación comprende esto. El supremo esfuerzo que toma dejar los apegos que imaginamos que son nuestro yo es el esfuerzo que toma el soltarnos de la seguridad del mástil y entrar en lo desconocido de una experiencia sin ego.<br />
<br />
Correcta Atención<br />
<br />
Los actos son pequeños; el Principio es grande. Los actos son varios; el Principio es uno. Aquéllos que viven el Principio, que permiten que su significado fluya a través de su mismísimo torrente sanguíneo, nunca actúan en disonancia con él. En cualquier cosa que hagan, cumplen el Principio. Ya sea ocupados o relajados nunca son engañosos, nunca manipuladores. No tienen ningún motivo oculto y no necesitan de ninguno. - Maestro Han Shan (1546-1623)<br />
<br />
Pocas historias Chan expresan la naturaleza de la Correcta Atención mejor que ésta contada muy a menudo por el maestro Hsu Yun: Había una vez un hombre Chan que estaba caminando por la saliente de un camino de alta montaña cuando súbitamente un tigre vino a su encuentro. Para escapar, se aferró a un arbusto y descendió al filo del precipicio.<br />
<br />
Mientras colgaba allí, con la rugiente boca del tigre por sobre su cabeza, y la base del abismo bajo sus pies, sintió las raíces del arbusto desgarrarse lentamente. No pudo encontrar donde apoyar sus pies o nada a lo cual agarrarse. Pero mientras se balanceaba, imaginando que haría a continuación, se dio cuenta de una frutilla que crecía en una hendidura en la roca. Soltándose, la tomó y se la comió, asombrándose, de que considerando la época del año estaba particularmente dulce.<br />
<br />
En el estado iluminado la mente no tiene sentido de una individualidad separada, por lo cual es libre de experimentar y actuar sin los estorbos que representa la persona (Nota: El arquetipo persona).<br />
<br />
Una mente clara es una mente vacía del yo. Es una mente que puede observar incluso el más pequeño detalle en medio de la situación más adversa. Este no es un estado fácil de alcanzar y mucha labor espiritual debe venir antes de que tengamos siquiera la esperanza de alcanzar este grado de ecuanimidad.<br />
<br />
Pero podemos hacer humildes pasos en su consecución prestando atención a nuestras acciones y pensamientos; estar atentos de nuestras vidas en todo sentido y evitar los actos innecesarios que solamente sirven para pagar tributo a nuestro ego.<br />
<br />
Con la paz y la tranquilidad que surgen de la práctica de la Correcta Atención, estamos finalmente listos para embarcarnos en la travesía final del Chan: la meditación.<br />
<br />
Correcta Concentración o Meditación<br />
<br />
Existen tres clases de silencio. El silencio de las palabras es bueno, porque hablar excesivamente tiende a la maldad. Silencio, o descanso, de los deseos y pasiones es aún mejor, porque promueve la quietud del espíritu. Pero el mejor de todos, es el silencio de los innecesarios pensamientos errantes, porque es esencial para el recogimiento interno, y porque forma los cimientos de una adecuada reputación y de los silencios en otros respectos.<br />
-- Madam Guyon (1648-1717), Mística cristiana francesa<br />
<br />
La meditación es común a las religiones de todo el mundo y existen literalmente cientos, si no miles de técnicas de meditación que han sido transmitidas a lo largo de los siglos.<br />
<br />
Sin embargo, todas las formas de meditación comienzan con silenciar la mente, el cese de los pensamientos aleatorios que interfieren con la habilidad de la mente para concentrarse.<br />
<br />
Las prácticas de meditación más básicas son siempre con semilla, esto es, con un tema para la concentración. Éste puede ser una cosa, como un cordón de zapatos, una vela, o una idea, un pensamiento, un sonido, o una sensación física como el pulso o la respiración, pero el ingrediente clave es siempre concentración.<br />
<br />
La traducción literal del octavo paso del sánscrito es realmente Correcta Concentración. La meditación surge naturalmente cuando la Correcta Concentración es alcanzada. La concentración es algo que debemos aprender a través de dedicada práctica mientras que meditación es algo que simplemente nos ocurre cuando nuestra mente está adecuadamente enfocada en la concentración.<br />
<br />
La primera vez que intentamos enfocarnos en la semilla, esto parece ser imposible. La mente merodea en todas direcciones y nos encontramos en dificultades al intentar ponerla bajo control.<br />
<br />
Así, podemos dar nuestro primer vistazo a la mente de mono y sobresaltarnos de que la mente de mono se ha convertido en nuestro modo normal de ser. Pero no debemos desilusionarnos. Con una firme práctica podemos progresar rápidamente. Nos enganchamos a medida que descubrimos que la meditación nos ha conducido a una vastedad de nuevas esferas de la existencia y entendimiento y que enriquece nuestras vidas de formas que nunca antes hubiésemos imaginado posible.<br />
<br />
A través de práctica diligente, y siguiendo el simple e irónicamente difícil Camino Óctuplo, nos liberamos a nosotros mismos de el reino samsárico de la ego-consciencia y entramos en el glorioso estado nirvánico de la sabiduría de Buda.<br />
<br />
Y entonces comprendemos, que ésta, todo el tiempo y desde el principio, fue la intención de Buda cuando presentó 'Su Camino Óctuplo'.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Volviendo a lo Básico: Chan y el Camino Óctuplo<br />
Título original: The Healing Breath Revisited<br />
por el Rv. Chuan Zhi Shakya, OHY<br />
Final del Documento  Traducido por<br />
Facundo Larosa desde Argentina<br />
(estudiante de la Rev. Yin Zhi Shakya del Curso de Budismo en Acción)<br />
<br />
La fuente de la belleza es el corazón. Si la virtud acompaña a la belleza, es el paraíso del corazón, si el vicio se asocia con ella, es el purgatorio del alma. Es es la fogata del sabio y el horno del tonto. -- Quarles, Francis (1592-1644)<br />
<br />
Chan, o Zen, en un sentido estricto, es una transliteración del vocablo sánscrito Dhyana, el cual significa simplemente meditación.<br />
<br />
Nosotros decimos Budismo Chan y asumimos que todo lo que queremos decir es una forma específica de meditar y que si meditamos de esa forma en un marco budista, somos Budistas Chan.<br />
<br />
Pero, la escuela Chan del Budismo Mahayana, tal como fue fundada en el sur de China, trataba menos de meditación que del camino a la trascendencia, un camino capaz de guiar a la persona fuera del mundo de dolor y agitación hacia la paz, tranquilidad y alegría del Refugio de Buda.<br />
<br />
La meditación, sin embargo, sin una amplia base en ética y espiritualidad no es más que un ejercicio mental. Si alguien tiene éxito en meditación ¿Qué es lo que verdaderamente ha logrado? Tal vez, ha encontrado un medio para calmarse cuando se encuentra agitado, o ha adquirido la habilidad de tolerar cierta gente o eventos de sus alrededores. Pero, hay una diferencia entre tolerar y aceptar, tanto como entre calmarnos y no agitarnos desde un principio. Y esa diferencia yace, no en el miembro Chan de la ecuación, sino en el Budista.<br />
<br />
La meditación es el último paso del Camino Óctuplo, uno al que no podemos arribar saltando por encima de los siete pasos anteriores.<br />
<br />
A fines de prepararnos para la meditación, debemos en primer lugar, comenzar por poner en orden nuestras vidas, y actuar de acuerdo con lo que es correcto y beneficioso para nosotros y los otros. No es una tarea fácil puesto que requiere que actuemos de forma solidaria, en lugar de egoísta.<br />
<br />
Lo que hacemos no es tan importante como las motivaciones subyacentes tras lo que hacemos. No es lo que pensamos sino el por qué de lo que pensamos lo que necesita ser explorado.<br />
<br />
No es lo que hacemos para ganar un salario, sino la actitud que tomamos hacia nuestro trabajo y responsabilidades lo que tiene mayor importancia.<br />
<br />
En breve, los siete primeros pasos del Camino Óctuplo requieren que escrutemos profundamente las cosas en vez de actuar y reaccionar de un modo egoísta y negligente.<br />
<br />
Estos pasos fueron presentados por el Buda en un orden específico: Correcto Entendimiento, Correcto Pensamiento, Correcta Habla, Correcta Conducta, Correcto Modo de Vida, Correcto Esfuerzo y Correcta Atención.<br />
<br />
Estos no fueron formulados como herramientas para juzgar a otras personas, sino como herramientas para ajustar nuestras propias vidas, de la misma forma que usamos instrumentos para arreglar un desagüe tapado o un auto que no arranca.<br />
<br />
Demos pues, un breve vistazo a cada paso del Camino Óctuplo y veamos como emplearlos para ayudarnos a lo largo de nuestra travesía espiritual.<br />
<br />
Correcto Entendimiento<br />
<br />
Es lo mismo con el entendimiento que con los ojos, para un cierto tamaño y hechura, sólo cierta cantidad de luz es necesaria, y no más. Cualquier cosa más allá trae oscuridad y confusión.<br />
-- Anthony Ashley Cooper Shaftesbury (1671-1713)<br />
<br />
Comenzamos con el Correcto Entendimiento, pero... ¿Qué es lo que necesita ser comprendido correctamente?<br />
<br />
Recientemente, un miembro de nuestra sangha me llamó para discutir un problema que estaba teniendo con sus suegros, con los que había estado viviendo por unos meses.<br />
<br />
Conociendo que era Budista, ellos disfrutaban haciendo alarde de su Cristiandad para molestarlo, me dijo.<br />
<br />
Cada fiesta cristiana les ofrecía una oportunidad para ello. En Navidad, decoraciones excesivas adornaban las paredes y techos y miles de luces colgaban de los árboles del exterior. En Pascuas, era similar, con conejitos pendiendo de los techos y numerosos afiches y ornamentos religiosos reemplazando los adornos cotidianos. El explicó que ellos eran inconscientes respecto de las fiestas budistas, pero cada vez que llegaba una fiesta cristiana, entrar en la casa era como caminar por el decorado de un escenario: era una realidad alterada.<br />
<br />
Esta era una oportunidad perfecta para discutir el Correcto Entendimiento. Su problema no era realmente con sus suegros sino con la forma en que él respondía a sus acciones. Cada día es una fiesta para un budista. Le dije. Cada día es un día para celebrar la vida. Y cualquier celebración de la vida es maravillosa, sin importar a que religión esté asociada. Le dije que tenía una oportunidad maravillosa de aprender acerca de estas fiestas y de demostrar la calidad de su propia religión mostrando comprensión y aceptación amorosa hacia ellos.<br />
<br />
El Correcto Entendimiento significa que trabajamos para comprender las cosas desde la perspectiva de otros.<br />
<br />
Nosotros no juzgamos o formamos una opinión rápidamente hasta haber observado desde tantas perspectivas como podamos. Este proceso de investigación, rápidamente descubrimos, nos deja con la comprensión de que existen a menudo muchas formas de ver las cosas y que posiblemente no podemos conocer todas ellas, así que las opiniones que formamos pueden fácilmente estar equivocadas porque hemos ignorado algún aspecto.<br />
<br />
Correcto Pensamiento o Propósito<br />
<br />
Si un hombre habla o actúa con un pensamiento puro, la felicidad le sigue como la sombra que nunca le abandona El Buda<br />
<br />
No había oído de una mujer a la que le había dado los preceptos budistas hace algunos años, sino hasta hace poco. Ella parecía un poco avergonzada de no haberse mantenido en contacto, pero me dijo que necesitaba mi ayuda.<br />
<br />
Tengo cuatro hijos y un marido que trabaja todo el día para ganar suficiente dinero para todos nosotros. Mi hijo menor tiene dos años y el mayor, trece. He tratado de ser una buena budista, pero siento que mi vida no me pertenece. Soy más un robot que un ser humano... alimentar a los chicos, cambiar los pañales del bebé, llevarlos a la escuela, limpiar sus cuartos, lavar la ropa, limpiar la cocina...<br />
<br />
Cada día es así, y estoy exhausta cuando termina. No parece que tenga tiempo para el Chan. Me digo a mi misma que cuando los chicos hayan crecido y dejado el hogar, tendré tiempo para mi labor espiritual nuevamente, pero para ese momento... ¡Tendré más de sesenta años!<br />
<br />
Estoy en el filo todo el tiempo por toda esta responsabilidad y enojada porque no puedo tener de vuelta mi vida anterior.<br />
<br />
Cuando mi esposo está en casa peleamos, y cuando están los chicos nos gritamos unos a otros. Simplemente no sé que hacer. Alguien tiene que ceder<br />
<br />
Se encontraba cerca de las lágrimas cuando me contó esto, yo sabía que ella quería cambiar las cosas, pero no sabía como. Ella quería una solución budista.<br />
<br />
El segundo paso en el Camino Óctuplo, le dije, es Correcto Pensamiento o Propósito. Esto significa que mantenemos en vista nuestro objetivo espiritual incluso en las actividades de nuestra vida diaria, sin importar cuan agitadas sean.<br />
<br />
Nuestro deber es cuidar de las necesidades de nuestros hijos, y tratar a otros con respeto y amabilidad. Cuando perdemos de vista nuestro propósito espiritual se hace casi imposible mantener el nivel de conciencia necesario para lograrlo, porque hemos olvidado que somos seres espirituales. El resultado de esto es que negamos nuestra propia humanidad, así como la de aquellos que nos rodean.<br />
<br />
Nos volvemos infelices, tenemos stress, y nos desplomamos en las profundidades del sámsara.<br />
<br />
Continué explicándole que no necesitamos ir a algún lado en especial para practicar Chan. La práctica está en nosotros, en medio de cualquier cosa que hacemos. El problema surge cuando olvidamos esto.<br />
<br />
Un chico gritando distrae nuestra atención o la chicharra de un lavarropas nos sobresalta, y a continuación olvidamos retornar a nuestro objetivo espiritual, el cual es, la Iluminación.<br />
<br />
Le expliqué que se hallaba en una situación perfecta para practicar Chan. Llevar adelante una casa y cuidar a los niños ofrece una oportunidad maravillosa de practicar.<br />
<br />
¿Cuánto de tu tiempo pasas haciendo tareas repetitivas? Le pregunté.<br />
<br />
Ella pensó por un momento y me contestó que la mayoría de las cosas que hacía durante el día eran repetitivas: cocinar, limpiar, manejar, cambiar pañales...<br />
<br />
Entonces convierte cada una de esas actividades en una práctica Chan. Mantén ese ojo interno abierto todo el tiempo y cuando te distraes de algo, como un pensamiento, o un grito de tus hijos, atiende la necesidad y luego vuelve tu atención a tu práctica Chan. Después de un tiempo, lo estarás haciendo automáticamente, serás mucho más feliz y las cosas no te molestarán demasiado.<br />
<br />
Le di esa antigua práctica que desasocia el ego de nuestras percepciones sensoriales y pronto nos permite alcanzar una clara conciencia de nuestra Naturaleza Búdica. ¡Neti Neti! ¡No esto! ¡No esto! Mantenemos esta interpretación yuxtapuesta a nuestras experiencias sensoriales en nuestra mente noche y día, cortando estos lazos con el mundo material mientras existimos en él.<br />
<br />
Mientras lavamos los platos, nos repetimos a nosotros mismos: ¡No esto! ¡No esto! Mientras lavamos nuestras manos: ¡No esto! ¡No esto! Mientras salimos de la ducha: ¡No esto! ¡No esto!<br />
<br />
No lo hacemos en el sentido de la frustración o la ira (o humor), sino en el sentido de negarnos a nosotros mismos un nivel de realidad a la acción o evento. Eventualmente, nuestro hacer se vuelve sólo lo que es por sí mismo. Nos acercamos a la naturaleza de nuestras acciones más que a nuestras respuestas mentales o emocionales hacia ellas.<br />
<br />
Pronto todas las cosas que nos han hecho infelices anteriormente, se vuelven intrascendentes en lo que respecta a nuestra felicidad, como motas de polvo flotando a través del aire.<br />
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Correcta Habla<br />
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Nada es más tonto que el placer que cierta gente encuentra en dejar hablar a sus mentes. Un hombre así dirá una grosería, por el mero placer de decirla, cuando una conducta opuesta, llena de inocencia, pueda haber salvado a su amigo, o haber hecho su fortuna.<br />
-- Sir Richard Steele (1672-1729)<br />
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Para aquellos de nosotros que interactuamos a menudo con gente, la Correcta Habla nos ofrece una excelente oportunidad de profundizar nuestro desarrollo espiritual. La mejor forma de recordarnos el atender este importante paso es evocar el principio budista No dañar y recordar que hablar es lo mismo que tocar una campana: lo que decimos no puede ser desdicho así como no podemos evitar que siga sonando la campana.<br />
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El habla no es unidireccional tampoco. Las palabras con las que hablamos son sólo símbolos para significados. Las palabras, en sí mismas, no tienen significados; son los símbolos que surgen de ellas en nuestra mente las que nos transmiten significaciones. Debido a esto, nuestra propia comprensión de estas acepciones puede (y probablemente lo hará) diferir de la comprensión de alguien más; por ejemplo, otros pueden interpretar lo que decimos de forma diferente a como nosotros quisiéramos que fuese interpretado.<br />
<br />
De todos los pasos del Camino Óctuplo, la Correcta Habla es uno de los más difíciles de dominar, y esto es porque algunas veces los maestros Chan le indican a sus estudiantes encoger sus lenguas hasta que su práctica se haya desarrollado adecuadamente.<br />
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Hay mucho que decir al respecto de la Correcta Habla, sin embargo, un aspecto a menudo ignorado es el motivo que subyace detrás de lo que decimos. Más que las palabras que hablamos, es nuestra motivación la que determina si estamos respetando propiamente la Correcta Habla.<br />
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Existe una historia de un hombre que era muy respetado en su círculo de amigos y colegas en una famosa universidad. Él había recibido muchas distinciones y era respetado como un experto en su área. También había leído muchos libros acerca del Budismo y estaba altamente interesado en él, pero sentía que necesitaba un profesor para proseguir su instrucción.<br />
<br />
Sólo el mejor de los mejores podría hacerlo, el consideró. Así que hizo reservaciones en un vuelo trasatlántico y unos pocos días después estaba parado en frente de un remoto monasterio Chan, enclavado en la falda de una montaña al sur de China.<br />
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La puerta estaba cerrada así que golpeó mientras gritaba en el mejor chino que pudo: He venido para aprender acerca del Dharma ¡Abran la puerta!.<br />
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Como no había respuesta, trató nuevamente: He volado hasta aquí a través de miles de kilómetros para aprender de ustedes acerca del Dharma ¡Déjenme entrar!.<br />
<br />
Aún no había respuesta. Así que esperó por un tiempo y luego intentó de nuevo: He escrito muchos libros y viene gente de todo el mundo para aprender de mí ¡Ahora quiero aprender de ustedes!.<br />
<br />
Nadie respondió.<br />
<br />
El lo intentó una y otra vez utilizando diferentes tácticas. Finalmente la puerta se abrió y un monje caminó hacia fuera llevando un balde. Para la sorpresa del hombre, el monje lo ignoró completamente mientras cumplía con su recado de transportar agua. Al retornar al templo, el sacerdote abrió la puerta y se introdujo sin más que brindar una mirada de reojo al extraño que miraba incrédula y silenciosamente desde la entrada.<br />
<br />
Él había pensado que tal vez nadie lo había oído, pero ahora parecía que el estaba siendo deliberadamente ignorado. Con rabia gritó: ¡Cómo se atreven a tratarme así! ¿Así tratan a la gente que intenta aprender acerca de sus formas sagradas?.<br />
<br />
Gritó por un rato más y paseó arriba y abajo del camino que conducía al gran templo. Había venido desde muy lejos, así que regresar no era una opción. De esta forma, se quedó fuera, cerca de la entrada, esperando.<br />
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Los días pasaron mientras miraba consternado como los monjes salían a hacer sus quehaceres para luego volver a entrar, ignorándolo durante todo el trayecto. Se había dado por vencido de intentar ganar la entrada. Eventualmente, su suministro de víveres estaba llegando a su fin, y sabía que tarde o temprano debería descender de las montañas y regresar a casa. Para este momento, él había tenido mucho tiempo de reconsiderar su situación. Habíase también vuelto débil y huraño.<br />
<br />
Luego de mucha introspección y contemplación, se levantó del suelo, afirmó sus pensamientos, y salió a través del angosto camino que conducía a la base de la montaña. Tras recorrer una corta distancia, escuchó pisadas veloces y al darse la vuelta vio un joven monje corriendo hacia él. Éste se acercó y ciñó sus brazos en torno a sus hombros mientras guardaba silencio.<br />
<br />
Ambos hombres regresaron al templo donde otros tres monjes esperaban con la puerta abierta. Durante el trayecto, el hombre del Oeste no había dicho una palabra. Su entrada no había sido ganada por las palabras, sino por sacrificar su propio sentido de importancia.<br />
<br />
Las palabras habían servido para expresar la fortaleza de su ego y no el estar listo para recibir el Dharma.<br />
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Tanto como estamos preocupados por auto-servirnos, éste motivo estará detrás de nuestra habla. Podemos decirle a la gente que queremos una cosa, mientras que quizás inconscientemente, sólo queremos satisfacer nuestro ego.<br />
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Reprimiremos a otros para sentirnos superiores, inventaremos chistes a fines de maximizar nuestra propia importancia, aun a costa de otros, mentiremos si nos ayuda a obtener lo que queremos, o usaremos nuestros aciertos del pasado para impresionar a otros con nuestra valía.<br />
<br />
Cuando el ego está al timón, la Correcta Habla es casi imposible de mantener, pero cuando hemos alcanzado la habilidad de ver las cosas desde la perspectiva de otros (Correcto Entendimiento) y cuando hemos comenzado la dura disciplina de mantener en vista nuestros objetivos espirituales (Correcto Pensamiento o Propósito), podemos comenzar a observar y corregir nuestra habla.<br />
<br />
Podemos investigar acerca de las motivaciones tras lo que decimos, podemos mirar si nuestros pensamientos o palabras son ego-centrados o no. En vez de hablar impulsivamente, podemos comenzar a hablar cuidadosa y solidariamente.<br />
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Así es como descubrimos que no tenemos tanto que decir como una vez tuvimos.<br />
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Correcta Conducta<br />
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"Hacer es una gran cosa. Porque si las personas, se proponen hacer lo que es correcto, después de un rato, les llega a gustar lo que están haciendo."<br />
-- John Rushkin (1818-1900)<br />
<br />
Hace algunos años, estaba caminando por una ciudad inmensamente poblada. Había montones de turistas y trabajadores yendo y viniendo: haciendo entregas o tratando de ganar unos pesos limpiando ventanas o repartiendo volantes.<br />
<br />
Me sucedió que al mirar al otro lado de la calle vi que dos jóvenes desaliñados acosaban a una persona mayor. Éste estaba bien vestido y agitaba sus brazos en derredor pidiendo ayuda. Los otros dos hombres lo golpeaban con palos y pronto el anciano se encontró tirado en la acera mientras sus pedidos de ayuda continuaban.<br />
<br />
Todo esto sucedía a plena luz del día con mucha gente caminando alrededor, pero esto no era tan chocante como el hecho de que nadie se detuvo a ayudar. Durante el tiempo que me tomó darme cuenta del incidente y cruzar la atestada calle, los dos jóvenes habían desaparecido y el anciano yacía sangrando en el suelo. Los transeúntes pasaban a ambos lados sin siquiera dedicarle una mirada.<br />
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Les di mi billetera, me dijo, pero no pareció importarles, ellos sólo seguían golpeándome una y otra vez.<br />
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Estaba contento de que siguiera consciente y permanecí a su lado hasta que la ayuda arribó y fue transportado al hospital.<br />
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Cada día, somos encarados por situaciones que requieren un curso decisivo de acción: estar esperando para que la luz del semáforo cambie de rojo a verde para manejar a través de la calle, o esperar que la cajera en la verdulería nos diga cuanto debemos por nuestra compra para poder pagar. Sin embargo, estas acciones son triviales y sólo necesitan un poco de atención de nuestra parte, no hay cuestionamiento acerca de si son buenas o malas: son, simplemente, de sentido común.<br />
<br />
Pero, cuando algo nuevo e inesperado es arrojado en nuestro camino, a menudo nos encontramos en una situación precaria tratando de determinar el curso de acción correcto.<br />
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Cuando hay reglas establecidas para seguir, es fácil, sabemos que todo lo que tenemos que hacer es seguir dichas reglas y que nuestra acción, al menos, será aceptada por nuestros pares y por la sociedad. Por el contrario, cuando no hay reglas o guías fijadas de antemano, estamos solos.<br />
<br />
En el incidente que presencié anteriormente, los peatones tomaron la decisión de no involucrarse, quizás pensaron que si no tomaban ninguna acción serían exonerados del asunto. Tal vez ellos no querían arriesgar su propia seguridad o manchar sus ropas. No lo sé, pero ellos fallaron al observar la Correcta Conducta porque estaban pensando en sí mismos en primer lugar.<br />
<br />
A la vez que la Correcta Conducta implica que debemos ajustar nuestra conducta de acuerdo con los cinco preceptos (las normas éticas del Budismo), también significa que debemos actuar en concordancia con nuestros objetivos espirituales trascendentes. Lo cual incluye reconocer a las demás personas como seres espirituales, como nuestros hermanos y hermanas.<br />
<br />
Evitar las malas acciones sobreviene naturalmente cuando estamos atentos a las buenas acciones. La Correcta Conducta fortalece nuestra resolución de seguir el camino espiritual hacia la Iluminación. A medida que trabajamos para volvernos más conscientes de nuestras acciones e inacciones, así como sus consecuencias sobre nuestras vidas y la de los demás, podemos comportarnos más sabiamente, con comprensión de las consecuencias que nuestra conducta provoca.<br />
<br />
Esto sucede cuando somos capaces de ajustar nuestro comportamiento en concordancia con el cuarto paso del Camino Óctuplo.<br />
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Cuando aplicamos toda nuestra atención a nuestros actos, rápidamente descubrimos que cuando hacemos algo que causa daño (viola los preceptos) se produce un efecto negativo sobre nuestra conciencia, y que ese efecto tiende a detener nuestro progreso espiritual.<br />
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Podemos deprimirnos, malhumorarnos, enojarnos... Podemos entrar en un círculo vicioso al violar los preceptos: hundiéndonos en el alcohol o a las drogas para obtener un alivio temporal o volviendo nuestra atención al trabajo, como una fuente de felicidad, mientras negligentemente olvidamos a nuestras familias y compromisos con nuestra práctica espiritual. Incluso podemos invitar a otros a unírsenos en las profundidades de nuestra miseria.<br />
<br />
De forma opuesta, cuando realizamos una acción relacionada con hacer el bien desinteresadamente descubrimos que da un empujón a nuestro progreso espiritual y nos libera del pantano. Podemos detener nuestro automóvil para dejar pasar a un peatón y recibir una onda y una sonrisa de gratitud. Podemos llevar comida a un hogar (un refugio de aquellos que no tienen casa) sabiendo que hará que unas pocas personas se sientan más felices y saludables. Podemos hablar bien de otra gente incluso aunque ella no hable bien de nosotros. Podríamos también ayudar a otros que se encuentran en necesidad incluso si pone en riesgo nuestra propia seguridad.<br />
<br />
Cuando dejamos que el corazón guíe nuestras acciones y removemos los designios y deseos del ego detrás de los motivos de nuestras actuaciones, los cinco preceptos no sólo son seguidos naturalmente sino que se vuelven de sentido común.<br />
<br />
Cultivar una mirada altruista nutre la práctica de los preceptos y nuestros esfuerzos se hacen cada vez menos duros.<br />
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Correcto Modo de Vida<br />
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Si un hombre ama su labor, independientemente de cualquier preocupación por el éxito o la fama, los Dioses lo han llamado -- Robert Louis Stevenson<br />
<br />
Existe una gran cantidad de malentendidos acerca del Correcto Modo de Vida. Todas las sociedades dependen de una amplia diversidad de trabajos. Los recolectores de basura son tan importantes para la salud de una sociedad como los doctores y los bomberos o como los maestros y los artistas.<br />
<br />
Cuando hablamos acerca del Correcto Modo de Vida, no estamos debatiendo acerca de elegir el mejor trabajo o carrera para nosotros, el de elegir el más ético o moral, sino acerca de cómo nos aproximamos al trabajo que hemos elegido, o que nos ha elegido a nosotros.<br />
<br />
Una mujer que conocí en el autobús, no hace mucho tiempo, me contó acerca de cómo amaba su trabajo en la planta de procesamiento de carne que se encontraba al otro lado de la ciudad.<br />
<br />
He sido vegetariana por más de cuarenta años, me dijo, la idea de comer carne solamente no se me ocurrió nunca más, pero me encanta levantarme por la mañana e ir a trabajar. Paso las piezas de carne desde la cinta trasportadora hasta una zona de envasado. Cuando encuentro un problema...como algo que anda mal con la carne, o que alguien ha dejado caer carne al suelo y luego la ha vuelto a poner nuevamente para procesar (lo cual me aseguró que sucede), me involucro en el asunto y si hay algo que no puedo solucionar por mi misma llamo a mi jefe, quien arregla el problema.<br />
<br />
Le pregunte porqué pensaba que le gustaba tanto su trabajo, especialmente dado que ella no comía carne.<br />
<br />
No lo sé... Supongo que sólo encajo. Sé que es necesario hacer, y trato de hacer un buen trabajo. Puede sonar gracioso, pero la rutina puede ser relajante y placentera. Sé que otra gente comerá la carne y la disfrutará, y eso me gusta... Me gusta hacer mi parte para que reciban comida de buena calidad.<br />
<br />
Mi primer pensamiento fue que esta mujer entendía lo que el Buda quiso decir por Correcto Modo de Vida. En vez de enorgullecerse de ser vegetariana, ella aceptó el hecho de que mucha gente es feliz comiendo carne. En vez de quejarse de la monotonía de su trabajo ella la abrazó, aceptando que la monotonía puede ser placentera. Parecía que no tenía deseos de alcanzar un rango de mayor importancia en la compañía. Tampoco chismorreaba acerca de la gente que trabajaba junto a ella. No había ningún conflicto, porque estaba personalmente desapegada de su trabajo.<br />
<br />
El Correcto Modo de Vida implica que no importa que trabajo llevemos a cabo, nos esforzamos para desapegar nuestro ego de él. Simplemente intentamos hacer el mejor trabajo posible, sin preocuparnos por la recompensa.<br />
<br />
No importa si somos peluqueros, jardineros, políticos o ejecutivos, si nos acercamos a nuestras tareas de esta forma, encontramos que una gran cantidad de nuestras ansiedades y preocupaciones súbitamente desaparecen.<br />
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Correcto Esfuerzo<br />
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Las personas que no aprecian el esfuerzo al escalar, carecen del entendimiento de dónde han estado, el conocimiento de quién son, y la determinación para continuar subiendo. Por eso nunca logran realizar el Dharma.<br />
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Las personas siempre están buscando el camino fácil. El camino duro, aquel que aprendemos con experiencias difíciles y logros dolorosos, no les interesa. Quieren un atajo. Los verdaderos buscadores del Dharma temen a los atajos. Saben más que eso. Saben que sin esfuerzo, no hay sentimiento de logro. Esto los mantiene caminando hacia adelante. -- Maestro Han Shan (1546-1623)<br />
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No hay lazo más fuerte para cortar que aquel que une la mente y el ego. Esta es la simple razón de porqué el camino Chan es tan difícil.<br />
<br />
Nos toma cada gramo de esfuerzo reunir fuerzas para liberarnos de los componentes más caprichosos de nuestra psique. No es hasta que reconocemos el Yo que existe aparte de quién nosotros pensamos que somos que podemos conocer la mente Chan.<br />
<br />
El conocimiento del Yo solo puede ser encontrado una vez que dejamos de identificarnos con nuestras profesiones, nuestras familias, nuestros gustos y aversiones, nuestras opiniones, etc. Ya que todos ellos son constituyentes básicos del ego.<br />
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El proceso de desapego no sólo es difícil, sino que a menudo es doloroso, y transitar a través de él requiere de un gran coraje y la fe de que triunfaremos.<br />
<br />
Recientemente un joven me consultó acerca de mi aprobación a su decisión de asistir a un retiro de dos semanas en un zendo. Le pregunte quien era su maestro, a lo que él mencionó algunos libros populares que había leído recientemente. Cuando le pregunté porqué quería asistir al retiro que me había descrito, comenzó a contarme. Me dijo que su vida estaba en ruinas: había perdido su trabajo, su esposa le había pedido el divorcio... la misma historia que había oído incontables veces.<br />
<br />
Esto nos sucede a muchos en algún momento de nuestras vidas. Tocamos el fondo y recién ahí empezamos a buscar una solución espiritual. El error de este hombre fue pensar que sentarse en un almohadón por varias horas al día, con un corto sueño de noche, por dos semanas, iba a darle la solución espiritual que tanto anhelaba.<br />
<br />
Tienes un problema serio, le dije, pero estás buscando un camino fácil para salir: anotarse en un zendo, esperar un par de semanas y... ¡listo! Todos los problemas solucionados. El Chan no funciona así.<br />
<br />
Le explique que si bien existe un momento en la vida de un practicante Chan para los retiros de meditación, estos retiros son mejor atendidos, una vez que hemos alcanzado cierta habilidad para liberarnos de nuestro ego y entrar en el estado meditativo.<br />
<br />
De lo contrario, estos largos períodos de inacción pueden realmente ser psicológicamente dañinos y retrasarnos más que ayudarnos. Le expliqué que el Chan comienza con el Camino Óctuplo, cuyo último paso es la meditación, y es por ello que el Buda puso esos pasos juntos en una secuencia específica, intencionalmente.<br />
<br />
Imagina, le dije,que te encuentras en alta mar, en un barco que se está hundiendo. Hay un palo, un alto mástil, en el barco así que te aferras a él y comienzas a escalar hasta que llegas a la cima. Al mirar hacia abajo ves el agua aproximándose. Sabes que alguien tendrá que ceder, que tendrás que tomar una decisión: ¿Continúas aferrándote al único objeto a la vista o lo dejas ir y permites al destino tomar las riendas?.<br />
<br />
La entrada al Chan es muy parecida. Nosotros nos encontramos en un barco que se hunde (nuestra vida, y nuestro sentido de control sobre ella) y sentimos un profundo pánico, a medida que pensamos que no podemos seguir viviendo de la misma forma que veníamos haciéndolo. Sabemos que no podemos seguir aferrándonos al mástil porque nos llevará hasta el fondo, pero tampoco sabemos que pasará si lo dejamos ir. El mástil hundiéndose es el único sentido de seguridad que teníamos hasta el momento, así que debemos tener la fe y el coraje de permitirle irse y tomar nuestras chances con lo desconocido. Nuestra situación es cuestión de vida o muerte.<br />
<br />
A menos que hayamos llegado a este punto en nuestras vidas, la liberación espiritual sigue siendo una débil hipótesis, pero una vez que tenemos el coraje de dejar ir el mástil, se vuelve muy real.<br />
<br />
Cualquiera perteneciente a cualquier religión que haya experimentado la liberación comprende esto. El supremo esfuerzo que toma dejar los apegos que imaginamos que son nuestro yo es el esfuerzo que toma el soltarnos de la seguridad del mástil y entrar en lo desconocido de una experiencia sin ego.<br />
<br />
Correcta Atención<br />
<br />
Los actos son pequeños; el Principio es grande. Los actos son varios; el Principio es uno. Aquéllos que viven el Principio, que permiten que su significado fluya a través de su mismísimo torrente sanguíneo, nunca actúan en disonancia con él. En cualquier cosa que hagan, cumplen el Principio. Ya sea ocupados o relajados nunca son engañosos, nunca manipuladores. No tienen ningún motivo oculto y no necesitan de ninguno. - Maestro Han Shan (1546-1623)<br />
<br />
Pocas historias Chan expresan la naturaleza de la Correcta Atención mejor que ésta contada muy a menudo por el maestro Hsu Yun: Había una vez un hombre Chan que estaba caminando por la saliente de un camino de alta montaña cuando súbitamente un tigre vino a su encuentro. Para escapar, se aferró a un arbusto y descendió al filo del precipicio.<br />
<br />
Mientras colgaba allí, con la rugiente boca del tigre por sobre su cabeza, y la base del abismo bajo sus pies, sintió las raíces del arbusto desgarrarse lentamente. No pudo encontrar donde apoyar sus pies o nada a lo cual agarrarse. Pero mientras se balanceaba, imaginando que haría a continuación, se dio cuenta de una frutilla que crecía en una hendidura en la roca. Soltándose, la tomó y se la comió, asombrándose, de que considerando la época del año estaba particularmente dulce.<br />
<br />
En el estado iluminado la mente no tiene sentido de una individualidad separada, por lo cual es libre de experimentar y actuar sin los estorbos que representa la persona (Nota: El arquetipo persona).<br />
<br />
Una mente clara es una mente vacía del yo. Es una mente que puede observar incluso el más pequeño detalle en medio de la situación más adversa. Este no es un estado fácil de alcanzar y mucha labor espiritual debe venir antes de que tengamos siquiera la esperanza de alcanzar este grado de ecuanimidad.<br />
<br />
Pero podemos hacer humildes pasos en su consecución prestando atención a nuestras acciones y pensamientos; estar atentos de nuestras vidas en todo sentido y evitar los actos innecesarios que solamente sirven para pagar tributo a nuestro ego.<br />
<br />
Con la paz y la tranquilidad que surgen de la práctica de la Correcta Atención, estamos finalmente listos para embarcarnos en la travesía final del Chan: la meditación.<br />
<br />
Correcta Concentración o Meditación<br />
<br />
Existen tres clases de silencio. El silencio de las palabras es bueno, porque hablar excesivamente tiende a la maldad. Silencio, o descanso, de los deseos y pasiones es aún mejor, porque promueve la quietud del espíritu. Pero el mejor de todos, es el silencio de los innecesarios pensamientos errantes, porque es esencial para el recogimiento interno, y porque forma los cimientos de una adecuada reputación y de los silencios en otros respectos.<br />
-- Madam Guyon (1648-1717), Mística cristiana francesa<br />
<br />
La meditación es común a las religiones de todo el mundo y existen literalmente cientos, si no miles de técnicas de meditación que han sido transmitidas a lo largo de los siglos.<br />
<br />
Sin embargo, todas las formas de meditación comienzan con silenciar la mente, el cese de los pensamientos aleatorios que interfieren con la habilidad de la mente para concentrarse.<br />
<br />
Las prácticas de meditación más básicas son siempre con semilla, esto es, con un tema para la concentración. Éste puede ser una cosa, como un cordón de zapatos, una vela, o una idea, un pensamiento, un sonido, o una sensación física como el pulso o la respiración, pero el ingrediente clave es siempre concentración.<br />
<br />
La traducción literal del octavo paso del sánscrito es realmente Correcta Concentración. La meditación surge naturalmente cuando la Correcta Concentración es alcanzada. La concentración es algo que debemos aprender a través de dedicada práctica mientras que meditación es algo que simplemente nos ocurre cuando nuestra mente está adecuadamente enfocada en la concentración.<br />
<br />
La primera vez que intentamos enfocarnos en la semilla, esto parece ser imposible. La mente merodea en todas direcciones y nos encontramos en dificultades al intentar ponerla bajo control.<br />
<br />
Así, podemos dar nuestro primer vistazo a la mente de mono y sobresaltarnos de que la mente de mono se ha convertido en nuestro modo normal de ser. Pero no debemos desilusionarnos. Con una firme práctica podemos progresar rápidamente. Nos enganchamos a medida que descubrimos que la meditación nos ha conducido a una vastedad de nuevas esferas de la existencia y entendimiento y que enriquece nuestras vidas de formas que nunca antes hubiésemos imaginado posible.<br />
<br />
A través de práctica diligente, y siguiendo el simple e irónicamente difícil Camino Óctuplo, nos liberamos a nosotros mismos de el reino samsárico de la ego-consciencia y entramos en el glorioso estado nirvánico de la sabiduría de Buda.<br />
<br />
Y entonces comprendemos, que ésta, todo el tiempo y desde el principio, fue la intención de Buda cuando presentó 'Su Camino Óctuplo'.]]></content:encoded>
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